Constitucíon de 1949: Una creación del pueblo

Publicado: 15 marzo, 2010 en Noticias y política

 

Constitución de 1949: una creación del pueblo

  

(Sobre crispación y consenso)

  

 

Por Jorge Torres Roggero

 

            Cuando Alfredo Alonso me propuso que presentara esta reedición de la Constitución de 1949[1], me pareció extraño que confiara esta tarea ( él está concluyendo sus estudios de derecho) a un literato.

            Al tratarlo personalmente, conocí que, compilar los discursos de Gral. Perón, la Constitución de 1949, la proclama derogatoria y escribir el prólogo, era un profundo llamado de sus adentros que se manifestaba como un “grito de corazón”. Marechal sostenía que un corazón inquieto  es capaz de conocer de un golpe lo que la tortuga razonante tarda años en disectar y discernir. Y ese es el campo de la poesía y , más aún, de la profecía.

            La escueta pequeñez del tomo, podría impulsarme a una exégesis detallada de sus contenidos. Eso me convertiría en ilusorio comentador, eternamente errante por una red infinita. Preferí aislar algunos nudos de condensación del sentido y contextualizarlo con el gran texto de la serie semántica que profiere y organiza el pueblo argentino, único sujeto histórico real. Frente a él, los sujetos individuales somos apenas “un aterido grano de sombra”, como decía Scalabrini Ortiz[2].

            Tomo, entonces, del prólogo de Alfredo Alonso, una primera conclusión: la Constitución de 1949 es una creación del pueblo. Formaliza las luchas y las realizaciones que la comunidad organizada no quiso dejar libradas a leyes derogables.  ¿Por qué además el compilador siente la necesidad de publicarlo? Porque es un texto guía. Lo ofrece a su generación como una reserva de sentido para ahondar la doctrina. En tal caso, no  interesa tanto el valor legal como su carácter de catecismo peronista. Uso con toda intención la palabra catecismo porque  así nominó el Gral. Perón a las “Veinte Verdades” cuando las ofrendó a los argentinos. Textos para corazones inquietos capaces de leer en ellos la epopeya del pueblo, “fuente de permanente creación y autoperfeccionamiento”, y la construcción sin prisa ni pausa, en medio de derrotas y de victorias, del modelo argentino como “conjunto de ideas, valores y objetivos”[3]. Por eso quizás este literato inerme puede hablar de una poética de la revolución y puede evocar a Enrique Santos Discépolo cuando en sus audiciones radiales recurría a la masa de afectos cotidiana para rebatir al “contrera” Mordisquito. Llamaba  “piropos”, es decir, poesía, a las leyes justas y dignas que protegían el trabajo de la mujer: “estas…mirá, que a veces más que leyes, parecen piropos”.[4]

            El discurso de Perón del 3/09/1948 marca a fuego a los Mordisquitos de ahora y siempre. ¿ Qué advierte Perón? La intemperancia de las minorías que desean imponer “ideas a gritos, insultos y denuestos de todo orden”. En lugar de ideas “persuasivas y constructivas”, valiéndose de declaraciones de sociedades y grupos  que emiten sus opiniones como si tuvieran valor oficial,  enarbolan, dice Perón, “la calumnia, la intriga y la difamación”. Contextualicemos: hemos contemplado en estos días a nuestro Vicepresidente rindiendo pleitesía a la asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa, organización de patrones de medios de comunicación, compuesta en un 80 % por  norteamericanos, creada por el agente de la CIA Jules Dubois para desprestigiar al gobierno peronista en 1955 y a todo gobierno popular en América Latina. Esa sigue siendo su función actual.

            Ante el tropel de descalificaciones sin ideas y sin propuestas de los sectores del privilegio, Perón responde: “ Las ideas ajenas nos son respetables, pero tenemos también nuestras ideas, y no olvidamos el detalle de que si bien algunos ciudadanos emiten las suyas como tales, nosotros hemos sido elegidos por el pueblo para gobernarle y representarle y ellos no. Creo que esto nos inviste de cierto privilegio y nos impone cierta obligación que ellos no tienen”.(p.21). En otras palabras, reconoce con firmeza la libertad individual pero a condición de cuidar que no lesione la libertad del otro “y que la soberanía no se limite a lo político, sino que se extienda a lo económico o, más claramente dicho, que para ser libre y soberanos no debemos respetar la libertad de quienes la usen para hacernos esclavos o siervos” (p.43). No es posible, postula, “pensar organizarse sin el pueblo, ni organizar un Estado de minorías para entregar a unos pocos privilegiados la administración de la libertad. Esto quiere decir que de la democracia liberal hemos pasado a la democracia social.”(p.56). En suma, la Constitución que propone es una manifestación del poder del pueblo, de su capacidad para sobrellevar las acechanzas: “Agazapados, aguardaron el momento propicio para recuperar las posiciones perdidas. Pero el pueblo, esta vez, el pueblo solo, supo enterrarlo definitivamente el 17 de octubre”.

            Las observaciones del  General hacen alusión al accionar de grupos minoritarios cuyos intereses han sido tocados y que tratan de imponer su voluntad mediante el insulto, la calumnia, la difamación y la creación de una realidad que es presentada como de exasperación y violencia. En nuestros días, se ha puesto de moda la palabra crispación que puede significar un simple calambre (contracción repentina y pasajera de un músculo) y también irritación, tensión. En realidad, de acuerdo a su etimología griega, es la exasperación que proviene de un zapato estrecho, cuando aprieta el zapato. La expresión anglosajona, que es de donde sociólogos a la page fotocopian la palabra crispación (en el sentido rizar, retorcer algo para que se contraiga), alude a un crujido de nervios,  a un ataque de nervios, o en otras palabras, a  estar nervioso.

            El término, recientemente aparecido entre nosotros, fue plagiado de las polémicas entre políticos y jerarquía eclesiástica española. En España, hasta hace poco, todos se crispaban , todos estaban crispados, todos se pudrieron por fin de la crispación.

            La operación es simple, sobre todo si se cuenta con el monopolio de los medios de información. Si trato de construir una realidad.¿Cómo hago? Creo un significado asociándolo con un significante. No creo una palabra, la palabra ya existe, pero se la adecua y adapta. Se trata de articular  significado y significante creando una relación nueva. Y aquí se monta la trampa. Es más fácil que yo gane una disputa en mi terreno particular, en mi campo de significado, con mis propias reglas que en el terreno del enemigo. Así es que el objetivo es llevar al enemigo a mi campo de significados. Hasta no hace mucho, la palabra crispación no existía en el lexicón de Petete, Rebeca, Pablito, Mario (Radio Mitre y LV3 de Córdoba) y toda la comparsa mediática. Así que era imposible estar crispado. Ahora sí existe y tenemos la opción de decidir si estamos o no crispados. Después de todo, crispación es el nuevo nombre de una vieja palabra: debate, y sabemos que sin debate, no hay democracia.

            Ahora bien, al que debate y expone sus ideales, se lo acusa de agente de la crispación; al que exige sus derechos, al que en el codo con codo trata de organizarse y crear espacios de poder, se lo tilda de violento.  Así aparecen las hijas y entenadas de la crispación: el acuerdo, el diálogo, la conciliación, el consenso. En 1971 Perón recuerda: “Ya lo antiguos nos habían enseñado a desconfiar de los halagos del enemigo, y aquello que los helenos no habían podido lograr en diez años de cruento y permanente asedio, lo consiguieron en una noche por medio de la astucia: el caballo de Troya. (…)No es la primera vez en nuestra historia que el sistema en crisis recurre también a emplear un caballo de Troya, que entre nosotros puede llamarse Acuerdo, Conciliación, Ley Sáenz Peña, Contubernio, Unión Democrática o, como ahora Gran Acuerdo Nacional. Esto es lo que hoy nos quieren vender presentándolo como una imagen de tolerancia y democracia, de pacificación y diálogo”. Con su humor característico, estigmatiza con un dicho criollo el pretendido diálogo de los enemigos del pueblo: “Ven conmigo a pescar, le dijo el pescador a la lombriz. Lo que se busca es que nosotros seamos la lombriz”. El pueblo es el dueño del tiempo, de la historia, por lo tanto aconseja: “Dejemos que el campo se alborote; sólo los avestruces alarmistas de la pampa, corriendo de una lado a otro se tragan cualquier cosa”(1971)[5].

            ¿Qué pasaría si trenzáramos un lazo semántico con las palabras crispación y consenso? La cuestión es compleja. Aplicados al presente, padeceríamos la llaga viva de la realidad actual. Pero a ese ejercicio se lo dejo a ustedes: ensayar una lectura elíptica puede resultar una saludable práctica. A lo mejor me entienden si deslizo esta serie de nombres pelados: Sociedad Rural, Jerarquía Clerical (tomo de Evita la designación), partidocracia, Unión Industrial, intelectuales sumisos a los monopolios mediáticos,  famosos, imperialismo internacional del dinero et caterva. ¿Habrá traidores también haciendo cola en esta serie semántica? Contextualicen lo que actualmente se dice, se vocifera, se predica, se difama, y hagamos el ejercicio de releer,  junto con la Proclama del Gobierno Provisional aquí reproducida, los panfletos, pastorales, comunicados y decretos leyes que ese colectivo vomitó en 1955. Comprobaremos que es imposible dejar de reconocer la raíz de las  redundancias actuales y, marcado a fuego, el sello maligno de una matriz única: el odio al pueblo[6].

            Sigamos contextualizando. Partamos de un hecho concreto. Evita cargó sobre sus hombros la campaña para la elección de los constituyentes de 1949. Su  primer discurso ocurrió en la concentración del 17 de octubre de 1948; el último registrado por mí, el 3/12/ 1948, en la ciudad de San Martín, provincia de Buenos Aires. La palabra de Evita se derrama por todo el país:  en la Plaza San Martín de Córdoba, en la estación ferroviaria de Villa María: fue el 30/11/48, ante un muchedumbre, a la una de la madrugada y pide disculpas por su afonía. Habla también en Avenida Alem de Bahía Blanca; en la Plaza Independencia de Mendoza; en la plaza San Martín de Rosario; en la Unión Ferroviaria y varios gremios más; en el Círculo Militar; en la Secretaría de Trabajo y Previsión; en el Luna Park (acto de la CGT) y en el acto de clausura.

            Discípula ejemplar, compañera leal, amante esposa, proclama en todas partes que Perón, “el viejo y querido coronel”, logró la reinvindicación de la masa trabajadora argentina, la independencia económica y “quiere consolidar las conquistas sociales y darle al país una constitución que sea del pueblo y que esté a su servicio”. Constantemente repite “nosotros”, y en ese paso del “yo al nosotros” se refiere sobre todo a los trabajadores y las mujeres. Sostiene que hay que decir  “presente” a Perón porque: “mientras él esté en el gobierno sabemos que la soberanía, la independencia y la economía de la patria están asegurados”. Así como en los días que corren se intenta ocultar tras la palabra crispación el nerviosismo de los sectores privilegiados y explotadores, Evita, mediante un acto poético fundamental, hace emerger desde la invisibilidad a que había sido condenada por la oligarquía, una realidad incontrastable: la del “ejército maravilloso” de los descamisados, el “ejército civil de los descamisados”. La emergencia del descamisado como “un soldado anónimo pero glorioso de la independencia económica”, es según Evita, la base de la fe que alienta a Perón y el fundamento indestructible de la gesta popular del 17 de octubre.

            Ella, a su vez, se presenta como la voz de las mujeres, “de todas las descamisadas de nuestra Patria”. Convoca a la mujer para estar  el 5 de diciembre acompañando a sus hermanos, novios y esposos porque: “Esta reforma, compañeros, es la reforma del Pueblo, es la constitución del pueblo que quiere dar el General Perón a todos sus descamisados. Hasta hace poco hemos estado gobernados por la oligarquía y la Constitución estaba al servicio de la oligarquía. Si la oligarquía quiere que siga rigiendo, que no luche con calumnia y vaya a las urnas. Ellos llamaban soberano al pueblo cuando lo azotaban y cuando el único derecho que le daban  era el de morirse de hambre, no lo llaman ahora soberano porque se ha libertado e independizado y quiere vivir dignamente, tal como lo sueña y para lo cual lucha y trabaja el general Perón”.

            “Descamisados y descamisadas”, ese es el encabezamiento de todos sus discursos. Toda su dureza se dirige a los “crispados” de entonces: cerebros marchitos, vendepatrias, agazapados, traidores, enemigos, capitalismo foráneo, oligarquía, letra muerta, cien años de explotación oligárquica.

            Por supuesto que sus discursos recorren todos los contenidos nuevos dirigidos a a promover una democracia social y la soberanía económica que el proyecto de constitución ofrece.   En resumen, Evita considera que la constitución es un “broche de oro” en la historia del país.

            Concluyo con uno de los logros ejemplares del peronismo. La presencia de la mujer junto al hombre en las luchas por la independenia económica, la soberanía política y la justicia social. Si antes decíamos que estábamos ante una epopeya del pueblo, la intervención de Evita instaura una erótica del poder como lenguaje de los humildes para consolidar la justicia social y la dignificación de todos. En el acto de clausura del peronismo metropolitano el 2/12/48, expresó: “El peronismo no se proclama ni se aprende, se siente y se comprende, dijo del general Perón. Por eso mi peronismo se forja en la lucha, se alimenta de ella y vive con una fuerza incontenible, con fe en el triunfo…”. Llama, entonces, a votar por “la felicidad de la patria y el porvenir de nuestros hijos”. Se presenta hablando en nombre de la mujer “con voz femenina” y “sobre todo, de las descamisadas de la patria”[7].

            Ya ven, contextualizar es un ejercicio infinito que liga pasado, presente y porvenir. Agradezco a Alfredo la confianza dispensada, la auspiciosa idea de esta edición, la lucidez de su prólogo y su compromiso con la silenciosa labor del pueblo peronista. Le pido disculpas por mis excesos y comparto su fe, porque como dijo el General, “nuestro punto de partida es la fe”.

Jorge Torres Roggero

Córdoba,  12 de Noviembre de 2009


[1] Alonso Alfredo (h), (compilación y prólogo), 2009, Constitución de la Nación Argentina. 1949, Córdoba, Alción Editora

[2] Scalabrini Ortiz, Raúl, 1973, Tierra sin nada, tierra de profetas. Devociones para el hombre argentino, Buenos Aires, Plus Ultra: “En ese fenómeno majestuoso a que asistía, el hombre aislado es nadie, apenas algo más que un aterido grano de sombra que a sí mismo se sostiene y que el impalpable viento de las horas desparrama. Pero la multitud tiene un cuerpo y un ademán de siglos. Eramos briznas de multitud y el alma de todos nos redimía”(p. 35)

[3] Perón, Juan Domingo, 1976, El modelo argentino para el proyecto nacional, Impresión clandestina, Ediciones del Modelo Argentino

[4] Discepolín, 1973, Sus Charlas radiofónicas.¿A mí me la vas a contar? Mordisquito. Buenos Aires, Editorial Freeland, p.73.

[5] Perón, Juan Domingo, 1971, “Sobre la situación actual (junio de 1971)”, pp.9-17. En: Perón-Bloy, 1971, El Alma de Napoleón, Buenos Aires, Editorial de la Reconstrucción

[6] Nuestras relecturas no podrán obviar la “Proclama del Gobierno Provisional” del 27/04/1956 que esta compilación reproduce en pág. 109. Cfr. Et.  el decreto 4161 del 05/03/ 1956. En: CARTA DE AMÉRICA, Año 4, Primavera de 2005, Córdoba, p.71 ss.: “Art.1°.- Queda prohibida en el todo el territorio de la Nación. a) La utilización con fines de afirmación ideológica Peronista, efectuada públicamente, o propaganda Peronista, por cualquier persona, ya se trate de individuos aislados o grupos de individuos, asociaciones, sindicatos, partidos políticos, sociedades, personas jurídicas públicas o privadas de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrina, artículos y obras artísticas, que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por tales, pertenecientes o empleadas por individuos representativos u organismos del peronismo. Se considera especialmente violatoria a esta disposición la utilización de la fotografía, retrato o escultura de los funcionarios Peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes, las expresiones “peronismo”, “peronista”, “justicialismo”, “justicialista”, “tercera posición”, la abreviatura PP, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales “Marcha de los Muchachos Peronistas” y “Evita Capitana” o fragmentos de las mismas, y los discursos del presidente depuesto o de su esposa, o fragmentos de los mismos”. Consúltese, asimismo, el Decreto 3855/55 por el cual se disuelve el Partido Peronista en sus dos ramas “en virtud de su desempeño y su vocación liberticida”.

[7] Perón, Eva, 1985, Discursos Completos (1946-1948), 1er. Tomo, Buenos Aires, Editorial Megafón

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s