Erre con erre carril

Publicado: 6 diciembre, 2010 en Argentina, Noticias y política

(Vida, pasión y muerte de los Ferrocarriles del Estado)

por Jorge Torres Roggero

http://webnueva.unvm.edu.ar/index.php?mod=voces )

 

1.-Mediados de la década de 1940.

La joven maestra enseña prosodia en un pueblo de provincia. Recurre a un trabalenguas: “Erre con erre guitarra, erre con erre carril, rápidas ruedan las ruedas, rápido el ferrocarril”. Los chicos lo corean con entusiasmo. La onomateya repiquetea en su corazón. Casi todos han nacido y se están criando en las casillas de la playa de maniobras de los Ferrocarriles del Estado. Tiempo y movimiento: ritmo. De un tren que recién arranca, de uno que pasa de largo, de vagones jaulas, de chatas vacías o cargadas.

En la pared,  una estampa de La Porteña. ¿Sabían que esa locomotora, destinada inicialmente a la India, fue mandada ocasionalmente a la guerra de Crimea, luego devuelta a Inglaterra como “objeto de poco uso” y por fin adquirida para el F.C. Oeste en 1857?,¿que los primeros ferrocarriles fueron fruto del esfuerzo argentino? Miles de kilómetros construidos por el Estado.

En 1868 se destina el producido de los derechos adicionales de importación y exportación para la construcción de líneas férreas. Entre ellas, la del que luego sería el Ferrocarril Andino que partía de Villa Nueva (Villa María) y llegó tener 767 kilómetros. Hacia 1885 el Andino superaba en dotación de materiales a la mayor parte de las líneas inglesas. Pero su entrega se tramitaba en secreto.  A poco de asumir Juárez Celman, se vende al inglés Clark que luego cede sus derechos al Great Western Railways, dueño ya del Ferrocarril Gran Oeste Argentino . Con la crisis de 1890, el Andino, “el nudo de Cuyo”, quedó reducido al ramal Villa Nueva-Villa Dolores. Sin embargo, siempre desde sus restos, las fuerzas creadoras argentinas se van rehabilitando y extendiendo.

Emilio Civit promueve las líneas del Estado (1904) para que sirvan como “reguladoras y morigeradoras de las empresas privadas en sus tarifas excesivas”. Los ferrocarriles ingleses han guardado para sí las llaves de los puertos y centros de consumo. Cada empresa ha tendido las principales líneas  cubriendo zonas que se ha atribuido, sobresaturan de rieles ciertos puntos del país, no con sentido de servicio público, sino para impedir el acceso de otras vías, sobre todo las del Estado. Trazaron así una gran muralla en los límites de la pampa húmeda. Una malla que ni el Estado podía atravesar. Muy tardíamente los ferrocarriles estatales lograron acceder al primer puerto, rudimentario y de escaso calado, el de Santa Fe. Emociona la capacidad con que los ferrocarriles del estado se rehabilitaron siempre con el esfuerzo argentino. Llevaban a todos los rincones (selvas, serranías, precordilleras) su canto de trabajo y de esperanza.

Ezequiel Ramos Mejía promovió sociedades mixtas para que las compañías extranjeras se apoderaran de los ferrocarriles estatales. Hipólito Yrigoyen no cayó en la trampa y fue tildado por el viejo oligarca de “absoluto iletrado” y deficiente estadista.

Cuando la maestra enseñaba prosodia a sus chicos ferroviarios, las vías de los Ferrocarriles del Estado ya se extendían por 12.931 kilómetros y las líneas particulares extranjeras sumadas –casi todas británicas- alcanzaban 28.590.

 

 

 

 

 

2.-Hernandez/Sarmiento.

 

La primigenia edición de Martín Fierro no fue un “libro” sino un “folleto” con varios textos. Uno de ellos postulaba (1872) el trazado de un “carril de hierro” a Chile por el paso de Las Cuevas. Consideraba indispensable dominar el espacio patrio ya que importa a la industria, al comercio y a la riqueza. “El vapor, dando seguridad y facilidades a la navegación, los ferro-carriles suprimiendo las distancias, el telégrafo ligando entre sí a las sociedades civilizadas, han convertido al mundo en un vasto taller de producción y consumo […] Sus efectos se extienden en cada grupo social hasta el más lejano de los miembros que lo componen”.

En 1874, Sarmiento, al inaugurar el Ferrocarril del Este, en Concordia, anuncia que la Nación está allí, que el ferrocarril “costeado por sus rentas”, empieza a derramar beneficios: “ligando entre sí ciudades y provincias” mientras el telégrafo hace “de toda la República un barrio”. Son reclamos de los “intereses actuales de los pueblos” que construyen “espontáneamente escuelas”. Cuando la “estación de ferrocarril se levanta”, pide “también una estación para la inteligencia”.

Tanto Hernández como Sarmiento propugnaban comunicación y circulación de bienes que llegaran “al más lejano de los miembros de la sociedad”. Y lo más importante: a los ferrocarriles se los piensa construidos por el Estado. Las empresas extranjeras, protegidas por la Ley Mitre de 1905 que las eximía de impuestos y les donaba tierras, adujeron durante la década del 30 dificultades financieras. Intentaron de nuevo una gigantesca sociedad mixta que planeó y “realizó el doctor Federico Pinedo. Por su proyecto de simonía los ferrocarriles le pagaron 10.000 libras esterlinas. De acuerdo a las pretensiones de los ferrocarriles, esa sociedad mixta estaría autorizada para realizar toda clase de transportes: ferroviario, carretero, fluvial y aéro” (Scalabrini). Se hubiera perdido, sin duda,  el dominio de los Ferrocarriles del Estado, se los hubiera dejado fundidos en la masa informe de una sociedad mixta.

Entonces llegó Perón y la nacionalización sin trabas ni sociedades mixtas. Entonces  los Ferrocarriles Argentinos sumaron 41.521 kilómetros. Sin embargo, después de 1955 renacen los intentos de desmantelamiento. En 1957 el doctor Verrier comienza a hablar del déficit de los ferrocarriles  y la necesidad de “olvidar los factores sentimentales”. Así comenzó la política de endeudar y endeudar a las empresas del Estado para justificar luego su privatización.

 

3.-Resistencia y ocaso

 

 En  1961 Frondizi habló por primera vez de “racionalización”, o sea, de levantamiento de ramales y despidos masivos. Pero los cuarenta días de huelga de los ferroviarios y el apoyo del pueblo, frenaron la embestida. Hambreados, movilizados militarmente, traicionados por su dirigencia, habían resistido. Pero llegó la dictadura con Martínez de Hoz y el achicamiento del Estado. Advinieron Cavallo, Menem y el imbécil raciocinio: “Ramal que para, ramal que se levanta”. Agonía de la Patria, tortura y desaparición de los cuerpos de sus hijos, mutilación de la base material de su existencia, entrega gratuita del patrimonio nacional más cuantiosos subsidios al polo sojiaceitero.

 

 


 

 

4.- Elegía/esperanza

 

Uno de los niños de la escuela fiscal que, como estudiante-ferroviario, se había fogueado en la huelga de 1961, dedicó el libro Elogio del pensamiento plebeyo al pueblo de su infancia. Ya no había rieles, ni playa de maniobras, ni planchada, ni monte, ni chicos jugando. Sin embargo,  el antiguo trabalenguas suena aún secretamente y sueña.  Como Leopoldo Marechal, nos convoca al alegrón de la esperanza: “Sea como fuere, todo está aquí en movimiento y como en agitaciones de parto. ¡ Entonces, dignos compatriotas, recomencemos otra vez!”

 

Fuentes:

 

Giménez Vega, Elías et al., 1975, Hernandismo y martinfierrismo, Buenos Aires, Plus Ultra. Vide: “Carta del Sr. Hernández ( A los editores de la octava edición”.

ORTIZ, Ricardo M. 1946, El Ferrocarril en la Economía Argentina, Buenos Aires, Editorial Problemas S. A.

SCALABRINI ORTIZ, Raúl, 1965,Los ferrocarriles deben ser argentinos, Buenos Aires, A. Peña Lillo Editor

SARMIENTO, Domingo Faustino, [s./f.], Discursos Populares, Buenos Aires, W.M. Jackson, Inc.

 

 

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comentarios
  1. juan carlos chavez murua dice:

    Menem llevó al país a la importancia de estar entre los pocos elegidos del primer mundo pero mientras todos los socios de ese distinguido club resfuerzan cada vez más los ferrocarriles Carlitos no solo no potencia esta herramienta indiscutible de progreso si no que desmontaba lo poco que había. No estaba en el primer mundo, estaba descarrilando cuesta abajo y sin frenos hacia los socabones de la quiebra. Y todos los argentinos a bordo. Muchos lo sabían y se embarcaron igual no sea que vayan a pensar que es un fracasado y resentido.
    saludos maestro

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