Saúl Taborda: “una cuestión sellada con una oblea de sangre”

Publicado: 2 marzo, 2012 en Argentina, Ensayos, Libros, Literatura
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  (En revista SOLIDARIDAD GLOBAL, Universidad Nacional de Villa María)

 1.- Entre Platón y Kropotkhine: Saúl Taborda (1885-1944) es recordado siempre como una de las figuras sobresalientes de la Reforma Universitaria. Y allí reside, con frecuencia, el escamoteo a lo más profundo de su pensamiento como emergente de la “fluencia vital” del pueblo. Taborda llevó las consecuencias el vitalismo reformista a una lucha sin cuartel tanto contra el clericalismo como negación del espíritu religioso (ignorancia, autoritarismo y clausura intelectual), como contra el positivismo mecanicista cuyo resultado es una observación estrecha y  mimética del hecho, desconectada de sus relaciones y de su complejidad. Esto lo llevó a afirmar que sólo dos pensadores se salvan del juicio de las edades: Platón y Kropotkhine. Y sólo serían maestros en la nueva república universitaria quienes se negaran a hacer “de la mutilación de la vida una profesión habitual”. En resumen: una tradición intelectual no formalista que se desplaza entre la confusión socrática, la conciliación krausista entre “claridad de la ciencia” y “fuego del amor” (Rafael Altamira), y el culto anarquista a la vida que no puede ser encerrada en un código porque “la vida es enemiga de la ley”. Pero todo lo anterior sería sólo abstracción, mero costado intelectual y universitario del krausismo mesiánico y popular de Hipólito Yrigoyen, si no entraran a tallar Sarmiento y Facundo.

 2.- El dolmen de Barranca Yaco: En 1935 se cumplían cien años de la publicación del Facundo de Domingo Faustino Sarmiento y, al mismo tiempo, se vivía el climax de la Década Infame. La patria era una colonia británica y el pueblo estaba sometido a la explotación, la represión y el fraude. Entonces fue cuando Taborda emprendió una fecunda lectura del texto sarmientino, portador inconsciente de una secreta concepción de cultura, de historia patria y de política. Relee también Recuerdos de Provincia como fuente de una nueva pedagogía centrada en el pueblo real. Nacen así categorías como comunalismo federalista, genio nativo, argentinidad preexistente, caudillo, fluencia vital. La síntesis de todos estos desarrollos conceptuales se pueden resumir en una palabra: lo facúndico. El caudillo es la clave de la “vida secreta” que mentó Sarmiento. Mueve y preside nuestra historia. De allí su dilucidación de lo facúndico “en cuanto siendo”. Secreto y clave, “cuajará en figuraciones auténticamente nuestras, ayudará a partear instituciones originales, en la medida en que guarde fidelidad a la fuente nutricia de  la idiosincracia nativa”. Urgía, por lo tanto, examinar aquellas estructuras concretas: la comuna, la cultura, el caudillo. Para eso fundó la revista FACUNDO.

 3.- La voluntad de Mayo y el “baldío del alma”: Para Taborda un acontecimiento pasado puede ser históricamente más actual y más eficiente que cualquier acontecimiento contemporáneo. La historia no es un desarrollo horizontal regido por la ilusión del progreso. Eso es cronología como la mayoría de los manuales que “infestan los colegios y las universidades”. Por eso, lo que llamamos la “voluntad de Mayo” es un hecho henchido de sentido, un fenómeno real y operante. Evidentemente la vocación política de Mayo era el intercomunalismo federalista. Sobre esa estructura debimos afianzar la organización nacional. Sin embargo, fuerzas extrañas nos determinaron a pagar tributo a las sugestiones “alucinantes de la civilización europea”. Se plasmó así un hibridismo invital y artificioso. Europa sólo esperaba la señal de su recompensa para venir a civilizarnos y esa señal era la represión del caudillo y los pueblos interiores reclamada por la cultura urbana bajo la presión de las corrientes civilizatorias de Europa. En 1935 Taborda veía cómo la civilización europea poblaba la inmensa superficie de la patria: comercio, industrias, fábricas, empresas navieras y ferroviarias, carreteras, líneas aéreas, todos los productos de la técnica. Y agregaba: “la carne de trabajo inmigrante y la carne de placer cotizada de las prostitutas de París y Polonia”. Taborda se preguntaba: “¿Es “nuestro” todo eso? ¿Integra ese acervo un sistema económico genuinamente nuestro, dispuesto para el destino de nuestra comunidad según un orden responsable del destino de nuestros hombres?” La respuesta, piensa, pertenece al sembrador, al ganadero, al trabajador que ve cómo el producto de su esfuerzo pertenece a la “banca internacional que se los arrebata de las manos para acrecentar las ganancias de los adinerados de Londres, de París y de New York”: “La civilización europea puebla la inmensa superficie de la república. ¿Puebla acaso el baldío de nuestra alma?” Ciertamente no fue la “voluntad de Mayo” la que dispuso y ejecutó la represión de los caudillos y el pueblo. Hoy, postula Taborda, cuando se hunde el capitalismo, nos damos cuenta que fueron los caudillos  los auténticos portadores de la voluntad de Mayo. Llevado el tema a la educación y sus instituciones, Taborda plantea una pregunta que le exigirá varios tomos: “¿Cómo hacer argentinos con instituciones calculadas para desargentinizarnos a nosotros mismos?” Al arrastrar una vida falsificada, habrá que revisar la política, la ciencia, el arte, el pensamiento, los hábitos y costumbres, el concepto de trabajo, la economía, el sistema institucional. En otras palabras, urge rechazar recetas hechas por otros, porque por más prestigiosas que sean, si sirven para los dominadores, son instrumento de sometimiento  para los dominados.

La “oblea de sangre” que la civilización puso “sobre el pecho del héroe”, no estaba dirigida a una “individualidad traseúnte”, sino a la “intimidad heroica de nuestro destino”. La lección del “caos” y de la “anarquía”, resuena en el dólmen de Barranca Yaco: “Su voz anuncia, con claros signos, el advenimiento de la era facúndica”.

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comentarios
  1. […] Saúl Taborda: “una cuestión sellada con una oblea de sangre” […]

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  2. Anónimo dice:

    Gracias. Saludos.

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  3. Ezequiel dice:

    Esclarecedor, querido Profe. Como de (buena) costumbre.

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  4. Anónimo dice:

    Excelente recuperar a Saul Taborda

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  5. Excelente artículo. Saludos. Pablo Vázquez

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