Estar siendo

Publicado: 23 agosto, 2015 en Ensayos

Rodolfo Kusch, in memoriam

por Jorge Torres Roggero

Rodolfo KuschPensar a Kusch es siempre un rito de pasaje “al otro lado”. Accedemos así a las zonas en las que “lo que es” deja de ser,  en las que “lo que somos”, no es.  Es escuchar otra vez el rumor de las raíces, el lugar en que la vida es solo “entrancia”, en que los símbolos reposan y no hay palabras que nos “per-signen”. Cuando éramos niños, “de estar estando”, a veces teníamos ocurrencias. Ser ocurrente es imaginarse cosas que parece que no existen y pero que son reales. A veces “el estar estando” es sumergirse en el pantanoso espacio del tiempo. Lugar de la paradoja, suele ser “re-signado” por un “¡cuaaanta”! Así lo percibió Polo Giménez, autor de la zamba “El tiempo’i mama”, cuando inició el recitado introductorio con un impresionante: “Cuando de estar estando me acuerdo de cuaaanta…” Fue un volido del alma para dejar caer una ceniza no aventada, en un espacio-tiempo: “el pago ‘i Pomán” en que la madre trajinaba y el tata pitaba un chala.

Otras veces, la puerta de entrada al espacio-tiempo es el “solo estar”. Eso fue lo que le aconteció a Manuel J. Castilla cuando comenzó sus recuerdos: “De sólo estar no más, uno cuenta sus cosas”. Cuando figuras extrañas parecen anunciarse, uno busca por todos los rincones presencias que se hacen sentir pero que sólo son tiempo escondido. Es que detrás de los ruidos, el buscador de ánimas o “seres” vuelve pensando: “Es el tiempo no más, el sólo estar”.

Así, tropezando, rodando, repechando, peregrinando, uno llega a ese indefinible volumen vital que es el “estar siendo” que es la manifestación de nuestra condición de americanos, punto de cruce y roce, fervoroso “tinku”, en que ser y estar se combaten y se abrazan, se fertilizan y se besan. Al otro lado, está lo que no nos animamos a decir, el miedo que nos aferra a los libros y nos mutila la vida. En un rincón del estar, que es tiempo acostado, el ser está siendo.

 ESTAR SIENDO

Polvo y azul: soy pétalo y pelambre,

lumbar gramilla, cardolientes ojos,

sanguinolenta sed de los abrojos,

alma polinizada en el estambre.

Contienda y paz: soy hálito y corambre,

remolino de sol en los rastrojos,

corazón sin candados ni cerrojos,

viento de panza atado con alambre.

Soy, pero estoy apenas sobre el suelo;

y por estar estando me aquerencio,

porque estando yo soy; y, hasta el silencio,

es greda siendo flor y estando cielo.

De negro hedor estoy en lo más puro

siendo que soy de luz hasta en lo oscuro.

Jorge Torres Roggero

Versión 2015-08-07

      

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