Celebración del militante. Releyendo Mi Mensaje de Eva Perón

Publicado: 17 noviembre, 2017 en Ensayos

por Jorge Torres Roggero

LIBRO MI MENSAJEUNO

Mientras leo y releo, oh doliente muchacha, tu mensaje/ y resuella mi aliento deletreando tu dura profecía, / flamean en mi alma las banderas de octubre, / retumba el corazón, bombo profundo, / sube el clamor de tantos compañeros caídos. /

Desde las hondas vísceras del gran cuerpo del pueblo, / vuelvo a escuchar tu voz que oía desde niño/ anunciando un gran tiempo, un alba inexorable.

DOS

El primer enemigo se llama imperialismo. / Desde cuevas blindadas, sus garras usureras / obligan a los pueblos a bajar la cabeza (invocando tu nombre, oh democracia) / y a aceptar su rapiña para no ser tildados / de eje del mal, de centro de barbarie. / Pero, todos sabemos, / ningún pueblo es pequeño cuando se ha decidido / a ser justo, a ser libre y soberano. /

¡Qué importa el sacrificio! / Siempre se puede resistir: / con armas o sin armas, de frente o por la espalda, / con luz de mediodía o entre nocturnas sombras, / con un gesto de rabia o con una sonrisa, / con llanto o con canciones, / o con los mismos medios / que el imperio ha inventado para quebrar / el lomo de los pueblos en lucha.

TRES

El segundo enemigo es más abominable/ que el mismo imperialismo. /Son las oligarquías nacionales / que se entregan, se venden y, hasta a veces, / regalan por monedas la alegría del pueblo. / Son los que siempre dicen: “Nada se puede hacer” / con los tonos melosos de la inmunda mentira; / son gobiernos cobardes sin convicción ni ideas; / son las corporaciones enemigas / declaradas de todo proyecto popular e inclusivo; / son los caudillos egoístas, lívidos de codicia, sin conducta, / que trabajan para ellos / sedientos de dinero, de poder y de honores; / son los sindicalistas mareados por la altura,/ sin calle, /y entregados a  la raza maldita de los explotadores / por sonrisas, banquetes y sobres con traiciones; / son jueces genuflexos ante los embajadores del imperio, / y fiscales lacayos de la corpo mediática, / con ojos ciegos, con oídos sordos, para los lavadores de dinero / y para los saqueadores de la sangre del pueblo. / A todos, vos lo anunciaste, compañera, / (y tu palabra / se cumple sí o sí/  hoy y mañana, siempre) / los marcaremos en la frente / con el sello infamante de la traición y la ignominia.

 CUATRO

Presentarse: / los dispuestos a todo, los fanáticos, / los resueltos a morir por la causa. / El fanatismo es luz, vela encendida / en el profundo corazón del pueblo / puesta por Cristo que vino a traer fuego / y quiere que arda. / Por eso venceremos. Los que tienen dinero, / privilegios, poder y jerarquías / no tienen corazón. / Militantes y unidos, / en la raíz secreta de la vida, / el amor es un canto de victoria. / La vida es ritmo: sombra y luz. / Somos de la gloriosa raza de los pueblos / y solo conocemos dos palabras mezcladas: odiamor. /

Frente a las oligarquías de la tierra, / como la luz que alumbra y quema / y como el viento que despeja nubarrones / o siembra desolación en su camino, / levanten a los cielos la indignación descamisada. / No dejemos que manden, como antaño, / botas que pisan, látigos que humillan. / Hombres del pueblo, clase que trabaja, / no se entreguen ya más / a la raza oligarca de los explotadores.

CINCO

Mastico letra a letra tu mensaje, oh gloriosa, / saboreo su amargo dulzor, oh muchacha de octubre, / (¡oh esperanza, oh vigía eterna de la revolución!), / y siento resonar por páramos y selvas / cascos de redomones que vienen del pasado. /

Dicen algunos, otros los han visto, / que cruzan como rayo entre el cielo y la tierra. / Alzando polvaredas luminosas ya asoman, resoplando, / el blanco de Bolívar que es inmortal y vive; / el moro de Facundo que adivina los sucesos futuros; / el oscuro de Rosas sorteando vizcacheras; / el bayo del Gran Jefe, muerto y resucitado en San Lorenzo; / y, buscando a Belgrano, anda un rosillo errante / mientras vuelve, sonriendo, el Coronel del Pueblo / montado en su picazo.  Y a horcajadas del Ande, / sobre el lomo furioso de volcanes dormidos, / resuena la voz de Evo, de nombre misterioso, / que anuncia el Alba de Oro, el prometido Pachacuti, / el nuevo sol de América Profunda. La luminosa hora de los pueblos que Vos y el General profetizaron.

Jorge Torres Roggero

Este texto fue escrito ritmando retazos de Mi Mensaje de Eva Perón. Ella lo dictó.

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