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escanear0042“Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo”

(Jn. 8, 1-11)

Los lectores de este blog han accedido en una entrada anterior al misterioso tema de las profecías. Hemos tratado con especial atención “lo proferido antes” por Juan Domingo Perón al plantear desde la década de 1950 su visión de la Argentina del XXI, los peligros que acechan a las patrias sudamericanas, el papel creciente de los pueblos entonces considerados pobres, el papel futuro de China, la crisis del “anarco-capitalismo” y el imperialismo internacional del dinero. Las profecías son tales cuando se puede verificar su cumplimiento. Mientras tanto, corresponden al orden de lo posible.

            Vamos a incursionar ahora por los dibujos proféticos o “psicografías premonitorias” de Benjamín Solari Parravicini. Proveniente de una tradicional familia de Buenos Aires, este dibujante y pintor, con humildad de iniciado, presta su mano para que se manifiesten en sus dibujos, siempre acompañados de epígrafes, premoniciones en que vierte su angustia o sus augurios por hechos que aún no han sucedido y que ningún estudio académico, ninguna prospectiva ni planificación sistemática, permitían en ese momento prever.

Solari Parravicini comienza a recibir estas precogniciones acerca del porvenir del hombre a partir de 1932. De profunda espiritualidad y arraigadas vivencias religiosas, trata de advertir, con su mano guiada “desde lo Alto”, los avatares  y cambios culturales que sobrevendrán sobre una humanidad atrapada en el consumismo capitalista: en 1936, anuncia que “la mujer pasará su cabello al hombre y el hombre pasará su ropa a la mujer”; en 1937, revela que “el hombre volará los espacios, vencerá el sonido, conocerá los astros…”; desde 1938, anticipa a los Papas viajeros y advierte sobre la crisis de la Iglesia Católica: “Hermano: abre los ojos. Ya la bestia trepa los ámbitos de la tierra. Es ella dueña del hombre atolondrado que corre tras la concupiscencia y el poder del oro”, dirá en el año 1960 y en 1968: “La Iglesia recibirá del mundo católico el pedido de pobreza”. También en 1938, predice un mundo desnaturalizado por  el poder de “la pantalla doméstica”. Señala que  “la mala influencia” será desparramada en cada hogar y  se impondrá el “avisador que busca la masa”. En diversas épocas, anuncia guerras de guerrillas, dictadores, ajusticiamientos, violencia. Pone de manifiesto el advenimiento de  esperanzadores pero a la vez peligrosos avances científicos. Entre laboratorios astrales, anfibios hombres eléctricos y extraterrestres bicéfalos, los científicos sentirán el llamado de la clarividencia (1960). Desde 1969 predice  que la “sorpresa encerrada en los amarillos anonadará” y que “el Dragón Chino tendrá sorpresas internas. Una paz nueva sorprenderá. Con voz potente en vigorosa base”.

El mundo de Benjamín Solari Parravicini es sumamente complejo. Conviven en él la fe, el misticismo, la parapsicología. Una obra realizada en silencio. Un “artista” oculto a los placeres del triunfo y la celebridad, entregado a la fervorosa escucha de las voces de lo Alto. ¿Cabe interpretar mistagógicamente, o peor aún, supersticiosamente, el sentido de premoniciones cuyo mecanismo ignoramos pero que se producen de manera irrefutable? Sin duda, el don de premonición pertenece a un misterio impenetrable.

Por otra parte, la ciencia juega un papel importante como apertura de un conocimiento profundo hacia mundos posibles. Su labor incluye en sus desarrollos la aparición de mensajeros extraterrestres, el descenso de ángeles azules cuya misión es instruir a los hombres y anunciar tiempos de amor y paz. No falta la presencia de mujeres extraterrestres que llegarán para ser fecundadas: “Será renovada la tierra por abono desconocido luego de los tres humos. Habrá nueva flora y nueva fauna y el hombre será aún sin ser ni saber (año 1967).

Espigando en el mundo inconmensurable y complejo de Solari Parravicini en que interactúan religión, misticismo, ciencia, surrealismo, escritura automática, mundos paralelos, existencias supraindividuales, hemos seleccionado algunas profecías o precogniciones referidas a Sur América y Argentina contextualizadas en un mundo que asiste “al derrumbe de Europa”( año 1951), a la “decadencia de Europa”  que arreciará  sin pausa ( año 1948).

Transcribimos, entonces, las precogniciones referidas a nuestro continente y nuestra patria. Según nuestra interpretación, deben cumplirse (y a lo mejor ya se están cumpliendo) en el S.XXI. Lo sostenemos porque el vidente las sitúa a comienzos de siglo, entre 2000 y 2002. Ese comienzo se presenta siempre como una edad oscura, como un tiempo de crisis y prueba. Pero pasada la catástrofe, la esperanza de un Mundo Nuevo se manifiesta como una promesa cierta para los habitantes de nuestra región.

La América del Sur revelará el mensaje largamente escondido en los entresijos de las culturas andinas y la “argentada tierra” manifestará una humanidad nueva. Estas son algunas de las premoniciones de Solari Parravicini. Al final de cada una se consigna entre paréntesis el año en que fueron dictadas por las acuciantes voces que gobernaban las manos del dibujante. Por otra parte, cada premonición va precedida por un número de orden que permite ubicar el dibujo y su correspondiente epígrafe en el conjunto de la obra:

 

2.- América del Sur en el S.XXI

 

357    El altiplano encierra verdades que saldrán a la luz en el final de los tiempos, cuando los    meridianos regresen. Allí es oculta la raza gigante (año 1968).

358    América del Sur será cuna de amor, luego de la gran llamarada (año 1968).

359    Después de la llama. La caída civilización terminada será elevada y socorrida por el bloque americano, el que se hallará solidificado y enseñado para el bien. ¡Amor de hermano será! (año 1968).

360    América del Sur y la unión de Latino América será futuro faro del mundo. ¡Nueva civilización en el final de la llama! (año 1968).

332  Mensaje en la prueba; Tierras que serán promesa del mañana; Argentina,  granero del mundo; Brasil brazo de caridad y amor al prójimo; Chile,   cultura en elevación; Uruguay, política nueva. ¡América del Sur, crisol de   paz! (año 1968).

145  La Nueva América del Sur verá lo que el mundo no verá y será en amor   luego de los tres humos (año 1968).

 

3.- Argentina en el S.XXI

 

146    La Argentina comienza en el 70 su verdad. Conmociones pasarán, mas su   pueblo mostrará cordura y enseñará. Llegaran a sus playas extranjeros. El  sabio en la Argentina será (año 1968).

148  La prueba en su fin. Argentina es ya el principio de la reinvindicación   social y astral. Nada sucederá en la Argentina que no sea por mandato del   Alto (año 1968).

149  En la Argentina muere el mal, el desamor, la falta de equidad y la  holganza. Argentina será en el final de la prueba (año 1968).

      150  El mal y su velatorio será el final de su grande prueba. No habrá en la   Argentina el desamor. ¡La Argentina asombrará! ( año 1968).

     151   En el final de la prueba. El Sur de la Argentina hablará en triunfo. Allí     será el nacer del mañana. Neuquén brújula de brújulas. La costa  rionegrina  hablará de la gran pesca y del cultivo de algas en sus aguas y    del cultivo de frutales en sus alturas. ¡Santa Cruz será! (año 1968)

     152   En la argentada paz el hombre hablará de Dios en las calles como al final    de los tiempos, porque será en ellas regresado el pez y porque será en ellos    la paloma de la palabra santa. ¡Serán en la dimensión del Divino Ser” (año     1960).

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4.- Algunas consideraciones

 

Estamos seguros que ningún lector podrá permanecer indiferente ante estas enigmáticas psicografías. No es nuestro propósito encarar su exégesis ni adentrarnos en hermenéutica alguna. Para eso habría que tratar la obra completa, establecer relaciones, adentrarse con rigor científico y, a la vez, considerarlas como soporte para el salto metafísico. ¿Desatar la energía del símbolo? ¿Reducirlas a meras alegorías? ¿Tomarlas como índice de alucinaciones patológicas?

Una de las tendencias más fuertes en los estudios sobre textos proféticos postula que la primera y natural lectura es la literal. ¿No suena familiar el protagonismo de una Sur América unida, el “nacer del mañana” en el Sur de la Argentina y la extraña exclamación: “¡Santa Cruz será”?

Lo cierto es que en la pictografía 52, de 1960, sostiene: “Los hombres de la argentada tierra, la que casi no padeció – en el retumbe, cantarán extendiendo alegremente sus brazos en amor al hermano que deberá llegar de calcinadas regiones. La Argentina será en el mandato mayor – ¡En el 2002! Y aquí si interpretamos: ¿se tratará del año del final de un ciclo oscuro y del comienzo del tiempo de vivir?

 

Jorge Torres Roggero

18 de Mayo de 2013

 

Fuentes consultadas:

Solari Parravicini, Benjamín, 1969, “Psicografías premonitorias”. En: CONOCIMIENTO DE LA NUEVA ERA, junio/julio 1969, Año XXXII, Nos. 378/79, Buenos Aires.

Solari Parravicini, Benjamín, 1972, Dibujos proféticos. Una vida guiada desde el cosmos, Editorial Otros Mundos, Rosario, Argentina

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