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En épocas de vanguardias furibundas pero agonizantes, no está de más tirarse de cabeza en un ensayo dedicado a revindicar el soneto. Lo cultores del verso libre, los disonantes y agrios barras bravas dispuestos a anatematizar el metro y la rima, podrán así adentrarse en la respiración del universo, en el sístole y diástole del corazón del mundo. Les llevará un tiempo breve y gozoso puesto que habrán saboreado el misterio de una lámpara rara, misteriosa y llena de promesas como la de Aladino.

Así lo exigen tanto la brevedad como la condensación de un tratado sobre el soneto de sugestivo título: El soneto. Ese indeseable deseado.

En efecto, dicho enunciado inicial nos avisa por medio de la paradoja que lo que allí vamos a encontrar, o padece marginalidad, o esconde algún delicioso secreto. Y tal conjetura es literalmene cierta. Porque Osvaldo Guevara, autor de algunos de los más hermosos sonetos de la literatura argentina y que ha dedicado un libro entero a su cultivo, ha decidido revelarnos, junto con la historia de este objeto mágico, algunos de sus secretos relacionados, sin duda, con la devoción de sus inventores humanistas por  las iniciaciones pitagóricas, en que las matemáticas  fundamentaban la música, y por los misterios de los cabalistas para quienes el Nombre es un Número.

El relato de Guevara nos informa sobre las infinitas posibilidades del soneto. Aunque supone una profunda meditación, el mérito cierto del  trabajo radica en la claridad expositiva, en la seriedad argumentativa y en una copiosa y sólida bibliografía. Es un modo de poner al alcance de todos  ese objeto raro y esquivo que es el soneto. Atacado por las vanguardias, decretada su condena a muerte, grandes poetas se han entregado con pertinacia a su escritura. Su música, como la del grillo de Nalé Roxlo, “música porque sí, música vana”, persiste en crear nuevos  hechizos para  nuevas generaciones.

Importante aporte, entonces, el de Osvaldo Guevara: poner al alcance de docentes y estudiantes la secreta delicia del soneto. Todos sabemos (algunos lo hemos practicado) que los profesores de literatura se suelen limitar a informar sobre el metro y el número de estrofas y versos del minúsculo artefacto sonoro. Consuetudinario modo de censurar sus infinitas voces, de convertirlo en indeseable. Sólo dificultades parece acarrearle al joven lector ese espectro que se presenta escuálido y anacrónico, fuera de moda.

Por eso, Osvaldo Guevara, al convertir al soneto en un objeto deseado, en un bien a descubrir y aun a realizar, está construyendo con un viejo género desvirtuado, la didáctica, un espacio de gozo, de solaz y de sabiduría. Esa es la emanación de los sonetos elegidos para ejemplicar, analizar, disfrutar, desear. Enseñar agradando, un objetivo que se cumple plenamente en El soneto. Ese indeseable deseado. Y para los iniciados en sus recoletas fruiciones, una deslumbrante claraboya al cielo de la alegría de crear.

Fuentes:

GUEVARA, Osvaldo, 2005, El soneto, ese indeseable deseado, Villa Dolores, Gráfica Libaak

__________________,1991, Sólo sonetos, Villa Dolores, Gráfica Libaak

Principales obras de Osvaldo Guevara:

Oda al sapo y cuatro sonetos (1960); La sangre en armas (1962); Garganta en verde claro(1964); Los zapatos de asfalto(1967);  Años y perjuicios (antología,1975); Niña Carmen(1983); Diario de invierno(1990); Sólo sonetos (1991);  Poemas en verso y prosa (Inventario de una obra completa inconclusa,1997); Sin pena en la palabra(2007); Siempre deseando verte (selección amatoria, 2010)). Primera Persona (narrativa, 1994).

Dos sonetos de Osvaldo Guevara. Reside en la ciudad de Villa Dolores, Pcia. de  Córdoba.

El desahuciado

Soy una piedra roja. Un recio hachazo.

Una zarpa obsesiva. Una cornada.

Yo no soy nada. Yo no entiendo nada.

Yo era el amor. Lo fui. Soy un pedazo.

En mi cara tu adiós un latigazo.

Un enjambre en la carne desahuciada.

Quiero hundir esta voz enamorada.

Tirar mi corazón de un cañonazo.

No me busquen. Soy nadie. Me consumo

como  un rescoldo agónico. Rezumo

ceniza,  soledad, sangre, tristeza.

¿Un médico? ¿Curarme a  mí? Imposible.

Solo acepto que un jíbaro terrible

me  achique como un puño la cabeza.

Soneto noctámbulo

Deambular. Sin horario. Sin destino.

Atravesar, silbando, el largo puente.

Seguir a esa muchacha indiferente.

Detenerse, de pronto, a tomar vino.

No saber del amor ni el desatino.

No pasarse la mano por la frente.

Ser lento porque sí. Ser un ausente.

Caminar sin volver. Ser el camino.

Y nada más. Y todo. Y lo que espera

en la sombra que no nos ensombrece.

Y otra vez, calle adentro, calle afuera.

Y pasar. Sin que conste. Sin que pese.

Pensar que llegará la primavera.

Y alguna vez mirar cómo amanece.

En una ficha manuscrita, perdida entre apuntes varios, hallé este “semitexto” en que presentaba el recién horneado Nº 9 de SILABARIO. Hoy estamos preparando el Nº 15 de nuestra sólida revista/libro. Confiado en su pervivencia, reproduzco el viejo texto porque creo que nos representa:

“Como director de Silabario, junto a todos los integrantes del Grupo de Estudios Literarios del Cono Sur y a Pablo Heredia, actual  director del equipo de investigación, agradecemos la presencia de todos ustedes y celebramos con alegría que nos acompañen en este momento de presentación del Nº 9.

Cuando lanzamos el Nº 1, en noviembre de 1998, teníamos el propósito de persistir, de mantener la calidad de cada tomo y sabíamos que el único modo era extender a la revista dos de las prácticas internas del grupo: apertura mental y  solidaridad.

En realidad, no puede existir una sin la otra. Su función, digamos, es coexistir. ¿Cuál era el camino o método? Someternos, ante todo, a la ley del corazón que hace posible la solidaridad y muestra el camino para derribar los muros mentales, los alambrados de las vulgatas al uso, para aceptar a todos aquellos que comparten nuestras búsquedas sea cual fuere su modo de pensar.

El subtítulo de nuestra revista: “Revista de estudios y ensayos geoculturales”,  indica, por un lado, la necesidad de implicar la propia vida con el objeto de nuestras investigaciones. Después de todo, los sinónimos de la palabra latina studium, no están relacionadas con cuestiones tecnoburocráticas. Fijense cuáles son: cupiditas, amor, teneritas, dolor, que pueden traducirse como deseo, amor, ternura, pesar. La palabra geocultura, tomada de nuestro maestro Rodolfo Kusch, postula eso: cruce de pensamiento y suelo, de pensamiento causal y pensamiento seminal.

La palabra ensayo, por otra parte, significa desconfianza hacia la institucionalización o normalización de eso que llamamos “realidad objetiva” en un intento de deslizarnos como pez en el agua a través de  lo heterogéneo y contradictorio y  tantear en las tinieblas el rostro todavía sin forma del futuro que  avanza hacia nosotros.

 Manuel Ugarte, uno de nuestros maestros, publicó en 1933 un libro titulado El dolor de escribir. En él  denuncia, entre otras cosas, cómo se transportan a la actividad intelectual las características de la vida pública. Así nacen, postula, también en nuestras letras “las oligarquías absorbentes, los compadrazgos, las arbitrariedades, la sujeción neocolonial”. Llamaba “alma popular” a la cultura popular y le asignaba el papel de reconstruir todo lo que habían destruido las oligarquías. Pedía al escritor fidelidad a sus certidumbres, obedecer sin cobardía y sin vanidad a sus más íntimas voces: “Es lo que, humanizando a la vez y divinizando el tema, podemos llamar el reino de la plebeya verdad”.

A veces, a causa de estas certidumbres íntimas, nuestro Grupo ha  sido o banalizado o acusado de sectarismo. Tener una clara posición de apoyo a los ensayos de liberación de nuestros pueblos como sujetos históricos y no como mera humanidad abstracta, compartir sus contradicciones y sus luchas, no es, sin embargo, ser sectario. El sectario, decía otro de nuestros grandes maestros, es como “el que se corta las manos”. Queda negado para la solidaridad: no sólo no puede dar una mano a otro; sino que, sobre todo,  ha renunciado a que le den una mano. Y como por sus frutos los conoceréis, aquí está Silabario, abriendo, como siempre, sus secciones  a todos los vientos de la polémica, cobijando y dando voz a todas posiciones teórico-metodológicas. Por otra parte, obedeciendo a una constante de Silabario, compartimos nuestras búsquedas con los hermanos sudamericanos, en este caso, brasileños.

Por último debemos confesar que siempre nos alegraba, y saludábamos con auténtico regocijo, la presencia en nuestros actos de presentación de las autoridades de la Escuela de Letras de la Facultad de Filosofía y Humanidades. Hoy, el Director de la Escuela es Domingo Ighina, un compañero de nuestro Grupo. Por lo tanto,  además de celebrarlo, le tomamos asistencia. Deseamos también que traslade a todos nuestros compañeros docentes y estudiantes,  nuestra alegría de “estar siendo”, la vivencia de nuestra opción de pensar sin miedo. Y como nos  animamos  a tener fe en nuestras posibilidades, les contamos que ya estamos preparando el Nº 10 dedicado a nuestras patrias suramericanas y por lo tanto quedan invitados a colaborar. Si llegan a la página 283, accederán al temario.

Ojalá podamos  algún día sentirnos dentro y  encarnados en la entraña misma de la historia, en  el remolino de los “ásperos clamores” (pido  prestada esta expresión al título de un  libro de nuestros compañeros Andrea Bocco y Pablo Heredia) rodeados, como decía Scalabrini Ortiz, por la animadversión  de los soberbios de la fortuna, del poder y del saber pero  auscultando con humildad  la palabra oculta en lo más rudimentario de nuestra realidad, volviéndonos  hijos transitorios de la tierra capaces “de luminosa eternidad”.

 Presentación de SILABARIO  Nº 9 (04 de mayo de 2007)

 Jorge Torres Roggero

  (En revista SOLIDARIDAD GLOBAL, Universidad Nacional de Villa María)

 1.- Entre Platón y Kropotkhine: Saúl Taborda (1885-1944) es recordado siempre como una de las figuras sobresalientes de la Reforma Universitaria. Y allí reside, con frecuencia, el escamoteo a lo más profundo de su pensamiento como emergente de la “fluencia vital” del pueblo. Taborda llevó las consecuencias el vitalismo reformista a una lucha sin cuartel tanto contra el clericalismo como negación del espíritu religioso (ignorancia, autoritarismo y clausura intelectual), como contra el positivismo mecanicista cuyo resultado es una observación estrecha y  mimética del hecho, desconectada de sus relaciones y de su complejidad. Esto lo llevó a afirmar que sólo dos pensadores se salvan del juicio de las edades: Platón y Kropotkhine. Y sólo serían maestros en la nueva república universitaria quienes se negaran a hacer “de la mutilación de la vida una profesión habitual”. En resumen: una tradición intelectual no formalista que se desplaza entre la confusión socrática, la conciliación krausista entre “claridad de la ciencia” y “fuego del amor” (Rafael Altamira), y el culto anarquista a la vida que no puede ser encerrada en un código porque “la vida es enemiga de la ley”. Pero todo lo anterior sería sólo abstracción, mero costado intelectual y universitario del krausismo mesiánico y popular de Hipólito Yrigoyen, si no entraran a tallar Sarmiento y Facundo.

 2.- El dolmen de Barranca Yaco: En 1935 se cumplían cien años de la publicación del Facundo de Domingo Faustino Sarmiento y, al mismo tiempo, se vivía el climax de la Década Infame. La patria era una colonia británica y el pueblo estaba sometido a la explotación, la represión y el fraude. Entonces fue cuando Taborda emprendió una fecunda lectura del texto sarmientino, portador inconsciente de una secreta concepción de cultura, de historia patria y de política. Relee también Recuerdos de Provincia como fuente de una nueva pedagogía centrada en el pueblo real. Nacen así categorías como comunalismo federalista, genio nativo, argentinidad preexistente, caudillo, fluencia vital. La síntesis de todos estos desarrollos conceptuales se pueden resumir en una palabra: lo facúndico. El caudillo es la clave de la “vida secreta” que mentó Sarmiento. Mueve y preside nuestra historia. De allí su dilucidación de lo facúndico “en cuanto siendo”. Secreto y clave, “cuajará en figuraciones auténticamente nuestras, ayudará a partear instituciones originales, en la medida en que guarde fidelidad a la fuente nutricia de  la idiosincracia nativa”. Urgía, por lo tanto, examinar aquellas estructuras concretas: la comuna, la cultura, el caudillo. Para eso fundó la revista FACUNDO.

 3.- La voluntad de Mayo y el “baldío del alma”: Para Taborda un acontecimiento pasado puede ser históricamente más actual y más eficiente que cualquier acontecimiento contemporáneo. La historia no es un desarrollo horizontal regido por la ilusión del progreso. Eso es cronología como la mayoría de los manuales que “infestan los colegios y las universidades”. Por eso, lo que llamamos la “voluntad de Mayo” es un hecho henchido de sentido, un fenómeno real y operante. Evidentemente la vocación política de Mayo era el intercomunalismo federalista. Sobre esa estructura debimos afianzar la organización nacional. Sin embargo, fuerzas extrañas nos determinaron a pagar tributo a las sugestiones “alucinantes de la civilización europea”. Se plasmó así un hibridismo invital y artificioso. Europa sólo esperaba la señal de su recompensa para venir a civilizarnos y esa señal era la represión del caudillo y los pueblos interiores reclamada por la cultura urbana bajo la presión de las corrientes civilizatorias de Europa. En 1935 Taborda veía cómo la civilización europea poblaba la inmensa superficie de la patria: comercio, industrias, fábricas, empresas navieras y ferroviarias, carreteras, líneas aéreas, todos los productos de la técnica. Y agregaba: “la carne de trabajo inmigrante y la carne de placer cotizada de las prostitutas de París y Polonia”. Taborda se preguntaba: “¿Es “nuestro” todo eso? ¿Integra ese acervo un sistema económico genuinamente nuestro, dispuesto para el destino de nuestra comunidad según un orden responsable del destino de nuestros hombres?” La respuesta, piensa, pertenece al sembrador, al ganadero, al trabajador que ve cómo el producto de su esfuerzo pertenece a la “banca internacional que se los arrebata de las manos para acrecentar las ganancias de los adinerados de Londres, de París y de New York”: “La civilización europea puebla la inmensa superficie de la república. ¿Puebla acaso el baldío de nuestra alma?” Ciertamente no fue la “voluntad de Mayo” la que dispuso y ejecutó la represión de los caudillos y el pueblo. Hoy, postula Taborda, cuando se hunde el capitalismo, nos damos cuenta que fueron los caudillos  los auténticos portadores de la voluntad de Mayo. Llevado el tema a la educación y sus instituciones, Taborda plantea una pregunta que le exigirá varios tomos: “¿Cómo hacer argentinos con instituciones calculadas para desargentinizarnos a nosotros mismos?” Al arrastrar una vida falsificada, habrá que revisar la política, la ciencia, el arte, el pensamiento, los hábitos y costumbres, el concepto de trabajo, la economía, el sistema institucional. En otras palabras, urge rechazar recetas hechas por otros, porque por más prestigiosas que sean, si sirven para los dominadores, son instrumento de sometimiento  para los dominados.

La “oblea de sangre” que la civilización puso “sobre el pecho del héroe”, no estaba dirigida a una “individualidad traseúnte”, sino a la “intimidad heroica de nuestro destino”. La lección del “caos” y de la “anarquía”, resuena en el dólmen de Barranca Yaco: “Su voz anuncia, con claros signos, el advenimiento de la era facúndica”.

por Jorge Torres Roggero

(En revista FALTA ENVIDO, nº 3, dic.2011)

 

El 14 de enero de 1952, en un artículo titulado “Algo más sobre confederaciones continentales”, Juan Domingo Perón aclaraba algunos aspectos referidos a la “guerra fría”, al uso de las Naciones Unidas y la OEA por el imperialismo y a la necesidad de la unión latinoamericana frente al avance de las grandes potencias. Las llamamos profecías porque fue capaz de mirar los reprofundos de  la realidad y anticiparnos lo que vio.

1.- “La disputa por el dominio de un mundo hambriento”

Perón advierte, en primer lugar, que la tercera guerra mundial es un “hecho en marcha”. Analiza la imposibilidad de un enfrentamiento bélico tradicional: “Es más probable que esta guerra se decida por destrucción progresiva y agotamiento que por un acción militar operativa y violenta. Ello indicaría una larga duración y un resultado indeciso hasta el derrumbe de una de las partes”. Previene, además, que el problema “más grave y difícil del mundo actual es comer”. Ya en 1952 vaticina que el futuro acrecentará el problema. La población del mundo aumenta, la vida del hombre se prolonga y se acerca una cruenta etapa de la humanidad. Adviene un período destructivo y ruinoso. En efecto, Perón anunciaba la proliferación de guerras focalizadas instigadas por USA y URSS en el tercer mundo. Le dan la razón el Sudeste Asiático, Medio Oriente, África, América Latina. Contiendas para apoderarse de los recursos de los pueblos mediante la destrucción y la matanza.

Sin embargo, el imperialismo que resulte triunfante sucumbirá, a pesar del éxito,  porque habrá heredado el hambre del mundo. “Los  dos grandes imperialismos en pugna no se interesan en la solución de este problema, sino en la disputa por el dominio de un mundo hambriento. Pero, el que gane la guerra, si no quiere sucumbir a pesar del éxito, deberá encarar la solución que, después de la contienda, entrañará un estado extremadamente agudo e intenso”.

Ahora bien,  la solución tiene un solo camino: producir más alimentos, desarrollar en forma extensiva e intensiva las áreas productivas. Y como la producción alimenticia aun depende de la tierra, el porvenir de los países depende de sus reservas territoriales

En consecuencia, como nosotros somos los mejor dotados, seremos los más amenazados por un imperialismo que revivirá el espíritu conquistador del S.XIX. “Aumentado y corregido”, extenderá y intensificará su dominio.

El ataque del “anarcocapitalismo financiero”, la crisis casi terminal de la economía norteamericana vaciada de capital y trabajadores para alimentar la fiebre de inversiones nominales y de explotación del trabajo esclavo del orbe entero, ratifican la profecía de Perón. Pero como “ imponer y extender el imperialismo económico mundial y salvar el régimen capitalista son muchos objetivos y demasiado grandes para ser consolidados”, eso llevará a USA hacia una “situación financiera desesperada” y a enfrentar objetivos secundarios antagónicos con el “mundo libre”: “es probable que aun venciendo en la guerra pierdan todo lo demás”. Tal la situación actual.

Pero como previno nuestra Presidenta CFK en el G20, todavía estamos a tiempo de “cambiar la actual situación aunque haya que tocar intereses de grupos pequeños pero poderosos: “muchas veces es mejor enfrentar a esos poderosos intereses que más adelante enfrentar la furia de la sociedad”cuando el “pueblo haga tronar el escarmiento”.

2.- “Queda una sola solución, unirnos”

Ya en enero de 1952, Perón proponía como única garantía ante la amenaza cierta de conquista, la unión en una confederación latinoamericana. “Unidos seremos fuertes y numerosos. Desunidos seremos fácil presa de la conquista imperialista y de la explotación consiguiente”. La forma de realizar esta unión, cualquiera. Pero con una condición: “si antes se consultan los pueblos y luego se ejecuta su mandato”.

Una incipiente pero poderosa y decidida Unasur es el mejor testimonio de la sabiduría y el don de pre-visión de Juan Domingo Perón. La acción de Néstor Kirchner, Lula da Silva, Hugo Chávez, Rafael Correa y sus compañeros de Sud América, ganaron una primera gran batalla cuando destruyeron la trampa del ALCA. Luego solucionaron las tensiones de la región sin acudir a intervención extraña: sólo “apoyados en la sinceridad y la lealtad” sin las cuales es inútil hablar de unidad. Simplemente, como decía Perón, hacía falta que pasara la época de “los gobiernos dóciles” y las “oligarquías obedientes”.

3.- “Los ricos del futuro”

 El 30/07/73, Perón, tras su regreso del largo destierro, sigue anunciando cuál será nuestro papel en el S.XXI y cuál será la situación del mundo. Es el tema central de sus disertaciones: “Y el problema de este momento es que esos exageradamente ricos por el     exagerado exterminio ecológico de sus zonas, están pasando a ser los ricos del pasado, para que aquellos que no se han desarrollado, como nosotros, puedan pensar en que serán los ricos del futuro”(Juan Perón,18/08/73). Frente a ese cuadro, era urgente encarar el desarrollo tecnológico y dedicarse a la gran producción de granos y proteínas. Sin materia prima y sin combustibles, los poderosos comenzarán a asustarse y eso los hará más peligrosos: “Esta es una cuestión a la que no escapa nadie al considerar los problemas de la tierra. Nosotros tenemos que pensar para entonces, porque en momentos de crisis de materia prima y comida, las vendrán a tomar aquí y, si no nos preparamos, las tomarán incluso por teléfono…”

4.- “El secreto del futuro: el consumo y China”

Frente a un inmenso mundo de consumidores  hambrientos “en que los productores vamos siendo cada día menos” : “El secreto está en mantener ese perfecto equilibrio del ciclo económico de la producción: es decir, la producción, la transformación, la distribución y el consumo. Cada uno de estos cuatro factores es un factor de riqueza. Algunos creen que se pueden hacer ricos haciendo economía y suprimiendo el consumo.…”(Juan Peron, 25/10/1973).

Ante los que afirman que no hay inversiones en la Argentina, que los capitales que hoy día representan el “anarcocapitalismo internacional”, sin conexión con la economía real,  desconfían de nuestro país porque aquí no hay “reglas claras”, ni “credibilidad”, ni “seguridad institucional”, Perón, respondía así en una entrevista del DOMENICA DEL CORRIERE (Milán, Ansa, 23/10/1973): “Muy bien, pues recurriremos a China. No podemos olvidar que tiene 800 millones de consumidores”.

Las plutocracias y las oligarquías están acostumbradas  a infravalorar políticamente al pueblo, pero: “La hora de los pueblos se está acercando. Algunos no sentirán su llamado. Muchos cometerán el error de enfrentarlos. Otros tentarán la tontería de engañarlos, pero los pueblos pasarán. Desgraciados entonces los dirigentes  que no estén a la altura de sus pueblos. (…) Luego vendrá la unión de los irredentos y sobre los despojos de la infamia comenzará a construirse un pueblo nuevo y a construirse una nueva vida. Hasta entonces habrá que estar dispuestos a morir por la libertad si es que no deseamos conformarnos a vivir en esclavitud” (Perón, 11/09/1952).

Hubo un político que estuvo a la altura de su pueblo y dispuesto a “morir por la libertad”. Se llamaba Néstor Kichner.  Cristina, su compañera, es la gran conductora del “pueblo nuevo” que ha comenzado a construirse y que está pariendo “una nueva vida”.