LUGONIANAS

Publicado: 8 abril, 2018 en Ensayos

Poetica depor Jorge Torres Roggero

Celebramos el centenario de la Reforma Universitaria. En los aprontes y prolegómenos de actividades académicas y culturales, vislumbramos cierto reduccionismo que pareciera orientar el pensamiento reformista hacia un perfil de influencias ideológicas que no lo abarcan totalmente, ni definen su singularidad llena de aperturas. Es por eso que inicio una serie de textos testimoniales de diversos autores argentinos. Comienzo con Leopoldo Lugones.

El pensamiento de Lugones, en la época de la Reforma, ejerce una marcada influencia tanto en Saúl Taborda como en Deodoro Roca. Lugones fue un activo protagonista de la lucha reformista.Tan así es, que en el año I, número 1, el Boletín de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales publica “La historia del dogma”, parte II del libro Dogma de obediencia que permaneció inédito durante 93 años. Recién en  2011, la Biblioteca Nacional publicó la versión completa en la Colección Los Raros, con estudio preliminar de Cecilia Larsen y María Pía López.

El director del Boletín de 1921 era Arturo Capdevila. En la presentación del texto lugoniano sostiene que la obra ofrecida representa la “altura culminante” del pensamiento político lugoniano. Más aún, advierte que “La historia del dogma” “bien  pudo titularse Las nuevas bases”. Anticipa que en números sucesivos se editarán la tercera y la cuarta parte, pero no la primera y quinta. De acuerdo a su criterio, el carácter revolucionario de las mismas comprometía “la índole puramente científica de la  publicación.”

Como vemos, Capdevila, a contrapelo de la Reforma, censura el pensamiento lugoniano en nombre de un cientificismo dogmático. En efecto, Lugones en ese libro previene sobre la falsificación de la historia y, a la vez, traza el posible perfil de un orden social nuevo. En el texto publicado, sostiene que el Imperio Romano fue obra de la plebe y que bien podría definirse como la primera “dictadura del proletariado”. Se respiraban los aires de la Revolución Rusa y , además, el texto se caracteriza por una marcada tendencia anarquista. El imperio, según revisa con copiosa bibliografía, tuvo como fin la justicia social, la reforma educativa, la educación pública y la reinvindicación de la mujer entre otras conquistas populares. No este el lugar para explayarme sobre estos temas. En todo caso, si les interesa, pueden acudir a  la lectura de mi libro Poética de la  Reforma Universitaria (Ed. Babel, Córdoba, 2009). Se verán allí, además, otros aspectos generalmente no tratados, o tratados desde distinto ángulo de visión, sobre el acontecimiento de 1918 que se memora. Como soy sapo de otro pozo (y a pesar de ser Profesor Emérito), seguramente no seré convocado ni a un panel.

El fin de  “lugonianas”, como será el de “marechalianas”, “artlianas”, “peronianas” (et sic de coeteris), es presentar textos de autores argentinos que, desde mi punto de vista, son significativos y sugerentes: textos que nos siguen interpelando, que nos hablan sin cesar y son una “canción desesperada” en el vocerío de la larga marcha del pueblo. He espigado en un solo libro de Lugones, Prometeo, publicado en 1910, en el Centenario. Quedo en deuda con La Grande Argentina, en que se realiza la crítica a la democracia anglosajona de la década infame, se traza una semblanza del soldado que generalmente se malinterpreta, y proclama el sueño de una Argentina potencia, pero no imperialista. Lugones era un desesperado patriota que, ante la traición y la entrega, ensayó diversas respuestas ideológicas. Fue un argentino cabal, una personificación trágica de nuestras contradicciones. Nunca ejerció el poder, fue un explotado más, una víctima selecta de la oligarquía y del sometimiento infame de la patria al imperio británico. Murió quejándose de que “mientras en Buenos Aires se mendigaba con medias de seda”, en las provincias del interior, no alcanzaba ni “para andar en alpargatas”. ¿Predecía la contradicción  libros/alpargatas y el advenimiento de los cabecitas negras?

Los dejo con Lugones de 36 años, a solas. Es enfático, metafórico y rico de vocabulario. Viene bien, a veces, saborear un texto como quien pela con los dientes una dura y apetitosa costilla.

LUGONIANAS

 (Textos tomados de Lugones Leopoldo, 1962, Obras en Prosa, Madrid, México, Buenos Aires, Ed. Aguilar)

1.- Egoísmo y trabajo

“El trabajo excesivo nos ha vuelto egoístas y malos, vale decir enfermos, al no dejarnos tiempo para realizar, mejorándonos, el cultivo de la simpatía. Agobiados de tarea, enloquecidos por adquirir bienes cuyo disfrute es imposible o angustioso, las mismas reglas de la educación elemental claudican, entre los estrujones de la runfia. La indiferencia ante el daño ajeno es una avara defensa del bien propio miserablemente confundida con la aislada glotonería de la fiera. […] El tiempo cuya duración medimos con nuestra propia vida, y que como vida debiéramos apreciar, equivale para nosotros a dinero. Así, en vez de disfrutarlo, la amonedamos sin advertir que la hucha de tal tesoro es la tumba, y lo que se compra con él, la fatalidad antes gratuitta de la muertte. […] Y tristes nos consumimos, labrando para la nada nuestra vida inútil, a semejanza de los míseros alfareros, ocupados en rodear eternamente con un poco de barro, otro poco de tiniebla y vacío.” (p. 1057)

2.- Patria y justicia

“La justicia es el fundamento de toda patria, y por lo mismo, es la iniquidad la que destruye las naciones. No hay para estas muerte física sin esa previa defunción moral. […] Es la compasión de los mutuos dolores lo que ha de regenerarnos, no la organización del egoísmo por científica que sea. Caso de asistencia pública, la pobreza exige ahora como remedio esencial el regenerador derecho al trabajo. A la asistencia por medio de la caridad, ha de sustituirse la asistencia por medio del trabajo. Esta es la compatibilidad superior con nuestro concepto de dignidad humana” (p. 1059)

3.- La solidaridad en la dicha

“La felicidad, o sea la salud del alma, es un negocio colectivo. Y así como la solidaridad de la higiene comporta un interés eminente, porque de lo contrario las plagas infecciosas son el castigo del egoísmo, la solidaridad de la dicha constituye el supremo interés para las sociedades cuyo porvenir amenaza el egoísmo con un castigo peor: el odio convertido en tentadora voluptuosidad para los débiles y en vengativa satisfacción para los fuertes. […] Hay que socializar ante todo el ideal de la dicha, haciendo entender a los hombres que no es posible la felicidad aislada de uno solo entre una mayoría de desdichados. Porque la felicidad es ante todo una satisfacción de justicia; mientras esto no exista en realidad, tampoco habrá verdaderos dichosos” (p.1061)

4.- Egoísmo, patria, oro

“El egoísmo es el gran enemigo de la patria y debiera curárselo como una enfermedad maldita. Empieza por renunciar a la salud del espíritu con el pesimismo y acaba por renegar de la patria con la traición.[…] País donde todo se compra y se vende, acaba por tener un precio. Nación donde sólo impera la fuerza y se vende, acaba por abandonarse al más fuerte. El oro no ha de ser otra cosa que un agente de la justicia para la expansión civilizadora que el país debe a las naciones hermanas. El sable ha de ser el perro de la justicia, noble y bravo como dicho animal, pero nunca sustituido a aquella. Únicamente los ciegos van precedidos por su perro. Ni es de hoy el error que según la piratería científica podríamos llamar política darwiniana.”(p. 1070)

5.- El oro que viene de afuera

“La preocupación de amontonar el oro que viene de afuera no comporta honra ni mérito. Es, a lo sumo, una virtud doméstica de orden enteramente inferior, si se las compara con las grandes labores de civilizar y libertar. […] Sin un centavo en sus arcas, inculto y casi despoblado, el país conmovió a América ha un siglo con acto exclusivamente moral: el Grito de Mayo. Su bandera flameó por todo el continente entre la admiración de los pueblos.[…] Preguntémosnos cuando fue más el país para la América y el mundo. Si entonces con su miseria generosa, o ahora con sus cientos de millones de oro y su población sextuplicada. El hecho es absoluto: entonces valíamos mucho más.” (1070/71).

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Por Jorge Torres Roggero

1.- Perón siempre de Juanchau gatica

Partió Alfredo Carlino, poeta, amigo y compañero. Nunca renunció a ser un “poeta del 60”. Metido en la realidad hasta la verija, testimonio vivo; pero, experimentador acérrimo de la palabra en su costado más subversivo y flamante. No concibió la poesía separada de la vida (“quimificada y quilificada”, como diría Ramón Doll). Por eso, en uno de sus poemas, denuncia a: “los poetas sin intimidades, ni extremidades”, a “los que intentaron depredar los afectos del pueblo/ de Martin Fierro y el tango”, a “aquellos de los premios y las antologías/ los que desecharon las broncas y los sueños del combate”, a “los exentos de calentura/ aquellos que veían pasar la vida del poema a su costado”.

Tomo esos retazos, que son banderas, del libro Perón siempre de Juan (1986, 50 págs.). Por supuesto, los “libros” de los poetas populares son siempre “cuadernos” (folletos) pródigos en erratas, de humilde edición y confección comunitaria. Su juntan diversos artistas, fotógrafos, pintores. Se los ilustra con reproducciones de cuadros en desteñido blanco y negro. Por ejemplo, en este caso, con fragmentos de “Visión de la Argentina” de Alfredo Betanin. Todo parece confuso “como el líder que surge del fondo de la tierra”, que “tiene un rostro secreto/ que sólo el pueblo advierte”; que, como la multitud que lo gesta, “se apodera de las palabras” en una “larga asamblea de dolor” porque “todo transcurre en las venas del pueblo”.

Doy un vistazo a la contratapa de Perón siempre de Juan : una fotografía y un epígrafe volante. Aparentemente nada tiene que ver con el contenido del libro, pero, una emoción nos hace tiritar las fibras cuando leemos en las letras nubladas del rótulo que se trata de la presentación del libro Ciudad del tango , en el Auditorium Buenos Aires, el 21 de agosto de 1966. La escena muestra una típica silla de viejo bar (duro asiento redondo de madera y respaldo arqueado),  a  Alfredo Carlino, de pie;  y, sentado frente a una humilde mesita con mantel floreado, con una jarra de vidrio y un vaso con agua, al presentador. ¿Quién será? Luce un típico moño de cinta negra en vez de corbata y señala al poeta con la mano izquierda. Es, nada menos, que Arturo Jauretche. Buen paratexto, buen anuncio del libro que tenemos entre manos. Nos viene a recordar que Alfredo Carlino pertenece a la estirpe de los “malditos” de la oligarquía.

Pero arrimémosnos al prólogo del libro. El “que habla antes” (el prologuista)  lo ha bautizado “Puerta Cancel” e inicia su texto con estos versos de Carlino puestos en mayúscula: “Decíamos tu nombre/ y un pueblo se juntaba/ a escribir la historia”. La cita le da pie para sostener que el nombre de Perón “está necesariamente unido a la poesía”. Reniega, asimismo, del “vaciamiento cultural a que nos llevaron los coloniales”. Gracias a ellos, “los argentinos llegamos a pensar, por un momento, que el Pueblo, el Conductor y la Revolución eran incompatibles con la poesía”. Sostiene que Carlino, poeta con nombre y apellido, es heredero del cancionero de “todos los tiempos”, colector de “la voz militante y épica de las tradiciones que fundamentan la cultura verdadera de los pueblos”. Define a Perón siempre de Juan como un libro de “nuevos cantos” en que resuenan “sin rubor los estribillos populares, el “Peron o muerte” gritado por la multitud de ayer, de hoy y de mañana”.

El prologuista concluye celebrando un poemario que nos refresca la memoria de un capítulo de nuestra historia contemporánea: “El general nos llama y regresa no más porque le da el cuero y el amor”.

Ahora bien, se preguntarán quién es el que abre “la puerta cancel” de este libro. Es, nada menos, que Fermín Chávez.

Carlino me dedica el libro: “Para Jorge Torres Roggero, poeta, compañero y amigo, este testimonio de la lucha de mi pueblo. Un abrazo.” Esa dedicatoria, leída en una época en que los peronistas “se doctorean” y, muy a lo Siglo XXI, tienen vergüenza de nombrarse “compañeros” y se designan por títulos y dignidades, cae bien para recordar algunas viejas enseñanzas de Perón. El General pedía que el trato entre peronistas fuera el de “compañeros”, porque compañero es aquel con el cual se comparte la lucha y el pan. Decía, además, que para ser buenos compañeros, había que ser buenos amigos.

El amigo es aquel en el cual se confía y, la confianza, es la base de la lealtad , virtud esencial. Además, por su etimología, deviene de fe. Sin fe, no hay organización, no hay lucha, no hay solidaridad, no hay esperanza ni sueños. El desleal rompe un fiado, y es un traidor.

Y esto me lleva a la dedicación que Alfredo me dejó en otro de sus libros, “Chau” Gatica (1985, 2da. Ed.). En ella, junto con el abrazo compañero, decía simplemente: “Por los sueños y la lucha”.

Al memorar estas dedicatorias, sólo quería señalar la coherencia profunda de Carlino. Basta mirar la serie que se genera: poeta (poesía), amigo, compañero, testimonio, lucha del pueblo y sueños.

2.- “Chau” Gatica

“Chau” Gatica también es un “cuaderno” (43 págs.) con ilustraciones de Roberto Duarte. El prólogo, esta vez, es de Juan Carlos La Madrid. Sostiene que “el martirologio de Gatica puede movilizar a la estética más decantada y a su formulación cautivante y llena de configuraciones”; pero, lo importante es que en el libro “predomina la ética sobre la estética”.

El prologuista parece un poco asustado ante la estética de Carlino que respira con el aliento confuso de las multitudes del Mono Gatica y es una especie de “cross a la mandíbula”, diría Arlt, para los que separan estética de ética. La Madrid, vestido de prudencia canónica, reconoce que Alfredo Carlino con el fundamento popular del martirologio de Gatica “alcanza el plano poético”; pero, aclara, “en este caso, ético ante todo”. Llega, sin embargo, a una interesante conclusión: en el libro se produciría una dramática polémica entre la “excitación proclive a la estética vacía”, montada “sobre la palabra sin alma”,  y el “tango lento y fatal” de Gatica al que, según el poeta, nunca le perdonaron nada, “ni sus pies descalzos”.

La Madrid recuerda que el mismo Carlino, en su adolescencia, fue un aguerrido pugilista. También pudo haber sido “otro Justo Suárez, otro Gatica”. Como ellos, “pasó años en los gimnasios entre olores de linimento y transpiración de pobres”. Después de haber aludido y eludido prevenciones de poéticas dominantes, concluye por reconocer la singularidad de la poesía de Carlino: “La caja de resonancia de “Chau” Gatica , excelente y extraordinario conjunto de poemas originales, no ha de ser la que retiene rumores sigilosos de seudos hermetismos y falsos vanguardismos; el ámbito de su ronquido se extenderá de esquina a esquina y en el hambre y la desesperación de los millones de Gaticas que impulsan a Buenos Aires hacia su destino”.

En el prólogo de Borges a El Paso de los Libres de Arturo Jauretche, el inefable Georgie, irigoyenista en esa época, zafa destinando el poema, no a la biblioteca y la universidad, sino a las “seis cuerdas”, es decir, a los balbuceos ruidosos del arte popular. A lo mejor es lo que quiere significar La Madrid con la expresión “ámbito de su ronquido”. Pareciera ser un modo de estratificar mirando desde arriba. De todos modos, valiente actitud de La Madrid que aceptó escribir un prólogo laudatorio a un “peroncho” en derrota, seguramente un amigo.

Termino invitándolos a considerar el recorrido de “Chau” Gatica. La primera edición data de 1964. Se avisa sobre otras ediciones. ¿Cuáles son? No están en las librerías, las bibliotecas universitarias, las aulas de estudios superiores. Los poetas del 60 deambulaban por la patria leyendo sus poemas. Lo hacían en clubes, en gremios, en actos públicos, en bibliotecas populares, en encuentros de poetas. ¿Qué más? Circulaban junto a músicos, actores y plásticos por lugares no consagrados por la cultura oficial, por lugares en que las estéticas eran un torbellino babélico que los oídos refinados percibían como confusión y ruido.¿Cuántos pasaron al olvido? ¿Qué olvido?

Carlino, poeta y peronista, fatigador del deporte popular y el tango, enfila hacia el recital en que poesía y música se maridan. Se congrega, así, con otros artistas que andan buscando su voz.

Fíjense. en 1972, tiempo de rebelión y vocerío incesante, “Chau” Gatica se edita en una disco larga duración (un LP). La tapa ha sido ilustrada por Ricardo Carpani y la música es de Rodolfo Mederos y Virgilio Espósito.

Agreguemos. El 16 de junio de 1973, Alfredo Carlino estrena en el Teatro Lasalle una “operita” titulada “Metalúrgica en Re menor, para Felipe Vallese”. La música pertenece a Osvaldo Manzi que la interpreta con su orquesta.

Pensemos en que hay ciclos, más breves, más largos, en que el arte popular esplende y muestra su rostro. Pero, generalmente, es una corriente subterránea, una serie revoltosa que no quiere callarse, que habla sin cesar, más allá de censuras y de miedos. Miren la lista que me dictan los dos cuadernos de Carlino y que lo acompañan en su peregrinación por el corazón del pueblo: Arturo Jauretche, Fermín Chávez, Ricardo Carpani, Roberto Duarte, Antonio Betanin, Rodolfo Mederos, Virgilio Espósito, Alfredo Gobi (ver el libro Buenos Aires, tiempo Gobi). Y en lo más profundo, “desde el hedor de América”: el Mono Gatica, Juan Perón, el tango.

Alfredo Carlino, “poeta, amigo y compañero”, HLVS, Perón (siempre Juan) vive.

Jorge Torres Roggero

Córdoba, 2 de abr. de 18

Fuentes:

Carlino, Alfredo, 1985, 2da. Edic., “Chau” Gatica,  Buenos Aires, Editorial Docencia

                          ,  1986, Perón siempre de Juan, Buenos Aires, Ed.de la Reconstrucción

Un poema de Alfredo Carlino:

 

“Chau MONO”

Tomabas vino muchacho, tomabas

groseramente vino,

qué feo alcohol, qué feo!

Más te hubiera valido

vender cocaína, hacer negociados,

ser abogado de las compañías de petróleo.

El médico estaba preocupado con tu alcohol

-una larga noche habitada por tu nostalgia-

justamente a la hora en que Buenos Aires

advertía de a llantos con su íntimo y fervoroso silencio

tu partida

una retorcida memoria que nos hacía daño en el

suburbio

porque era honda la nube que estallaba en el corazón

aún más adentro

cinchando porque sí, porque ¡Dale, mono! y tantas

cosas.

Lo que no te perdonan son tus pies delcalzos

remontados como un grito,

una insolencia desde los suaves pastos puntanos,

tu falta de respeto con el juez aquel y en público,

tus coches, la galera, el ademán.

Porque de ser uno más y el anonimato

te creció el olvido

y con tu trigo fantasmal se te dio por meterte de guapo

afiebrado de acontecimientos en el corazón de todos.

Porque no pueden perdonarte tu corazón ingenuo

aún niño

la poesía de pájaros demorada en tus ojos,

tu urgencia por querer ser igual

toda una subversión humana,

las historias de júbilo popular iluminadas de fervor y

distancias

la “Misión Inglesa” el nombre de tu hija, el estrellato.

Lo que no te perdonan son tus sucios pies de canillita

el no haber ido a la escuela,

pero ardiendo siempre como el viento de protagonista

y esa dramática alucinación de querer vivir tuteándose

con la vida.

Pero no importa señores, maten la pasión, la calle, los

gorriones populares

¡Maten! Maten…

Ahora ya no serás más José María,

serás un árbol, un tango,

el barrio enarbolado.

La eternidad, hermano.

Alfredo Carlino, del libro “Chau”Gatica.

 

Del libro Perón siempre de Juan:

ANDÁBAMOS JUNTOS

Te he llevado

en los cafetines como un tango,

donde el amor y los olvidos se ultiman.

En las villas miserias

con Vallese y los mártires.

Te he llevado Perón

en las iras caminadas lentamente.

De pie, entero,

la manera en que fuimos, General,

aun contra todos y de contramano.

Te he llevado Perón

con Juan adentro de la cárcel,

en el salario efímero,

en la desocupación brutal de las ganancias,

en la mirada, en el estandarte,

en la sangre interior que no se viola.

Te he llevado Perón

a los mitines,

en la violencia que nos llegó tremenda y sin aviso,

en la luna de asombro

que afirmamos con los votos de a millones.

Te he llevado

en la esperanza de los humillados,

en el hambre

con que mi pueblo combatió la infamia,

en el intenso silencio de los indígenas,

en el aire fresco de Sandra y Ariel, mi hijos,

voceándote en las manifestaciones populares.

Te he llevado Perón

en la honda bronca de mis hermanos

que anhelaban los cambios en tu nombre

en el Gatica que admiraste

y en la poesía que sembré

llevando al pueblo hasta los tuétanos

Te he llevado Perón

en la mujer que amo,

en las lluvias,

en la antigüedad de las nubes,

y en los ocasos.

Te he llevado secretamente en las proclamas

y en la intimidad del hombre que se entiende en la consigna.

En el corazón de miel

y en el panal de la multitud

que el 17 de noviembre te rescaba.

Te he llevado, Perón, por todos lados,

porque aquí y allá, en esto o en aquello, siempre estabas.

Perón de la enorme estatura

crecido de aves australes,

en el sur más sur de esta tierra del sur.

Te inventaron con pájaros y madreselvas

y en la inaugural mañana de tu nombre,

hubo edictos populares

que resolvieron la ancha ternura

de convocar a un pueblo para cambiarlo todo.

¡Oh Señor de mi Patria

testimonial y único!

Te llevaré con la luz de las masas

para cumplir tu sueño

y en las brevas(sic) que fundaste para el tiempo nuevo.

Tu tango solo y fatal hasta la muerte.

Oh, Perón de arenas y crepúsculos,

Señor de auroras profundas.

Conductor de los fuegos que estallan

para arder los viejos maderos.

Perón del amor, de guitarras y poemas,

te llevaré con tanto Juan

hasta el triunfo final y nuestro.

Alfredo Carlino

 

El estiércol del diablo

Publicado: 13 marzo, 2018 en Ensayos

(Texto tomado de mi libro Ultimas Noticias sobre el Anticristo. Manuel Lacunza y el Papa Francisco, dos jesuitas llegados del fin del mundo”)

Por Jorge Torres RoggeroTapa.jpg

El 9 de julio de 2015, el Papa Francisco pronunció un extenso discurso en el encuentro con los movimientos populares de Bolivia. De nuevo insistió, en línea con Pablo VI, en su denuncia contra la idolatría del dinero. Si en la época de Manuel Lacunza, el jesuita chileno que concibió al Anticristo como un “sistema” a finales del S. XVIII, el cuerpo moral anticrístico rindió culto a la diosa razón, en el S.XXI se acentúa cada vez más la robotización del hombre y la imposición de la dictadura del mercado. En sus altares, como un nuevo Moloch, son sacrificados pueblos enteros mediante la guerra, las dictaduras genocidas, los golpes blandos, el consumismo extremo y la exclusión que se propagan, tomando siempre determinadas formas como las cabezas de la bestia apocalíptica. Se opera por la fuerza o por el engaño. Puede ser el ataque de “choque” que el poder económico mundial concentrado realiza en todo el planeta. Es un poder global que somete todas las diferencias, convierte al hombre en tabula rasa y provoca el vaciamiento de culturas ancestrales ligadas a la dignidad humana y a la conservación del planeta. También, mediante la seducción y la mentira se infiltra hasta en las finanzas de la Iglesia.

En el discurso de Santa Cruz, el Papa advierte cómo “se está castigando a la tierra, a los pueblos y las personas de un modo casi salvaje”: “Y detrás de tanto dolor, tanta muerte y destrucción, se huele el tufo de eso que Basilio de Cesarea llamaba “el estiércol del diablo”. La ambición desenfrenada de dinero que gobierna. Ese es el estiércol del diablo. El servicio para el bien común queda relegado. Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina a la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común”.

Este sometimiento de los pueblos con la consiguiente esclavización del hombre está ligado, según el Papa, “a la concentración monopólica de los medios de comunicación social”. Mediante los mismos se imponen “pautas alienantes de consumo y cierta uniformidad cultural”. Esa cultura del mercado es una nueva forma de colonialismo. Citando a los Obispos de África insiste en denunciar el colonialismo ideológico que “pretende convertir a los países pobres en piezas de un mecanismo y de un engranaje gigantesco”. Pero esta cuestión no sólo aqueja a los países pobres. En mayo de 2015, al recibir a los obispos de la Conferencia Episcopal Italiana, los invita a una sensibilidad eclesial que, “como buenos pastores, nos hace salir hacia el pueblo de Dios para defenderlo de la colonización ideológica que le quitan su identidad y su dignidad humana”. Ahora bien, sensibilidad eclesial quiere decir “apropiarse de los mismos sentimientos de Cristo”. Es una invitación a no adorar al dios dinero, estiércol del diablo y figura actual del Anticristo. Y también a amparar la grey de los lobos. El jesuita Manuel Lacunza, en La venida del Mesías en gloria y majestad (texto publicado por Manuel Belgrano en 1816), decía que “el cuerpo moral anticrístico”, el hombre de pecado que tiene su “raíz y fundamento” en una “grande multitud de verdaderos apóstatas”, querrá disponer del Templum Dei, el Cuerpo Místico, “ya alterando, ya mezclando, ya mudando, ya confundiendo lo más sagrado con lo profano, la luz con las tinieblas, a Cristo y a Belial”.

Es como si el tiempo y los sucesos mismos empezasen a abrir el sentido y a alumbrar la oscuridad: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro” (“tanquam lucernae in caliginoso loco”, 2Pe1, 19). El Papa Francisco insiste en sus discursos en el rechazo a la adoración del dios dinero y, como consecuencia de esto, al saqueo y devastación de la casa común por intereses que son globales, pero no universales.

El Papa repite constantemente su caracterización de la forma actual del anticristo como una apostasía. En el origen de la crisis financiera, por ejemplo, ve una profunda crisis antropológica: “Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y un objetivo verdaderamente humano.” El hombre es reducido a una sola de sus necesidades: el consumo. Peor todavía, se lo considera “un bien de consumo que se puede usar y tirar”. Mientras unos pocos acumulan las ganancias, las mayorías son excluidas del banquete financiero. Se han impuesto “la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. Mientras, se niega “el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común” (16/05/13). Lo tremendo de esta tribulación, es que “hombres y mujeres son sacrificados a los ídolos del beneficio y del consumo: es la cultura del descarte”. El Papa asegura que, si se descompone un computer, tenemos una tragedia. Pero la pobreza y el drama de millones de persona “acaba por entrar en la normalidad”. Esta normalidad implica que, si “algunas personas sin techo mueren de frío en la calle, no es noticia”. Por lo contrario, una caída de diez puntos en las bolsas es reputada tragedia: será un día negro. Sin embargo, las personas son descartadas como residuos (05/06/13).

Podríamos continuar ad infinitum las denuncias del Santo Padre sobre cuál es la forma actual de ese cuerpo moral que, según Manuel Lacunza, es el Anticristo: no un individuo, un sistema. Ese sistema, en la etapa actual, de denomina “neoliberalismo” y está forcejeando con aparente éxito por reemplazar al Espíritu Santo por el spíritus iniquitatis en el Cuerpo Místico de Cristo, por sentarse “ostendens se tanquam sit Deus” en el Templum Dei que somos todos los redimidos como comunidad de los santos. El Papa Francisco advierte:

“Dios ha querido que en el centro del mundo no haya un ídolo, sino que esté el hombre, el hombre y la mujer, que saquen adelante con su propio trabajo, el mundo. Pero ahora, en este sistema sin ética, en el centro hay un ídolo y el mundo se ha vuelto idólatra de este “dios-dinero”. Manda el dinero. Manda el dinero. Mandan todas estas cosas que le sirven a él, a este ídolo. ¿Y qué ocurre? Para defender a este ídolo se amontonan todos en el centro y caen los extremos, caen los ancianos porque en este mundo no hay sitio para ellos”

Eduardo A. Azcuy, en un pequeño libro de lectura imprescindible (Identidad cultural y cambio tecnológico en América Latina), expone algunos aspectos de lo que denomina “reordenamiento cultural” y “telepolítica”. Describe la desigual lucha por sobrevivir de los estados nacionales y señala: “Los modelos trazados por el poder trasnacional para la apropiación del planeta enfatizan como presupuesto básico y previo “el reordenamiento cultural”: “Las tecnologías comunicacionales están remodelando y reestructurando los patrones de la interdependencia social y cada uno de los aspectos de nuestra vida privada. Cambian lo positivo en negativo, los valores en subvalores, las tradiciones culturales en fragmentos desarticulados a los que posteriormente recomponen en una síntesis prefabricada. Los medios electrónicos ofrecen información a millones y millones de hombres, achican el mundo y ensanchan el conocimiento formal. Pero esa información es seleccionada, filtrada, manipulada, condicionada, exaltada o minimizada de acuerdo con los intereses del poder económico y financiero.”

El mensaje electrónico, postula Azcuy, reduce las defensas psicológicas, atenta contra el verdadero conocimiento, ataca las raíces de la noción de cultivo (cultura) y, de a poco, vacía la interioridad. Ahora bien, en las sociedades gobernadas por la alta tecnología “el hombre cero actúa como servomecanismo de la máquina, pero el Sistema lo compensa”. Es lo que se da en llamar “calidad de vida”, o sea, el goce del confort y el bienestar material.   Leopoldo Marechal imagina un personaje, Colofón, que es una prefiguración de este “hombre final”: “Entonces el Gran Mono tomará de facto y multiplicará la riqueza del mundo; y la volcará demagógicamente sobre todos los Colofones extasiados. No habrá Colofón que no tenga su departamento de lujo, su automóvil, su refrigeradora eléctrica y su televisor. En su terrible parodia, El Gran Mono curará la sífilis, el cáncer, la tartamudez o la ceguera de Colofón mediante raras y asombrosas penicilinas. (…) Y como única recompensa de su generosidad, el Gran Macaco sólo exigirá al Colofón redimido un simple y llano tributo de adoración, un incienso incondicional, un credo sostenido, que será el siguiente: “En el principio era el Gran Mono, en el fin será el Gran Mono”. A los Colofones que se resistan a ese credo y a esa figura simiesca (y no serán muchos) se les retirará el carnet de aprovisionamiento, se los exilará del régimen o se los ejecutará en sillas eléctricas bien esterilizadas. (…) El Hombre Robot del Anticristo…será como un número aritmético, desprovisto de cualquier “esencia”: una simple unidad abstracta que, añadiéndose a otras, igualmente vacías, formará el “múltiplo” imbécil que necesitará el Gran Mono para ser adorado.” (Marechal, 1965, El banquete de Severo Arcángelo). Pero ¿qué pasa en los países en desarrollo como nuestra Argentina? Las tecnologías pierden hasta su aspecto positivo. Al ser manejadas por grupos concentrados de poder económico y comunicacional, practican algo así como un etnocidio electrónico de la cultura de los pueblos: “Millones de adolescentes desechan la comprensión de la historia y optan por la frivolidad de la evasión electrónica”. Se remacha, así, “la colonización ideológica” y la sumisión de la política a la economía como alerta el Papa Francisco en Laudato Si: “La política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia. (…) Dado que el mercado tiende a crear un mecanismo consumista compulsivo para colocar sus productos, las personas terminan sumergidas en la vorágine de las compras y los gastos innecesarios. El consumismo obsesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecno económico. Ocurre lo que ya señalaba Romano Guardini: el ser humano «acepta los objetos y las formas de vida, tal como le son impuestos por la planificación y por los productos fabricados en serie y, después de todo, actúa así con el sentimiento de que eso es lo racional y lo acertado». Tal paradigma hace creer a todos que son libres mientras tengan una supuesta libertad para consumir, cuando quienes en realidad poseen la libertad son los que integran la minoría que detenta el poder económico y financiero”.

Azcuy sostiene que el poder trasnacional “diseña una juventud sin rebeldías trascendentes, apta para el hedonismo y el consumo; satisfecha con una falsa y calculada liberación”. El llamado de Francisco a los jóvenes con la consigna “hagan lío” es, a poco que se entre en una precaria contemplación, la respuesta sudamericana a la apostasía formal y verdadera del capitalismo salvaje como expresión el misterioso poder del espíritu que desata o deshace a Jesús.: “y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, que ahora ya está en el mundo” (1Jn 4,3). Misterioso texto de San Juan que insiste en la función salvífica de la humanidad de Jesús, carne y sangre (I Jn 4,2-5,6).

 

por Jorge Torres Roggero

NORTE TUCUMÁN1.- NORTE, un camino

En la entrada antecedente, encaré una reseña de la revista CULTURA editada por el Ministerio de Educación y Cultura de la Provincia de Buenos en la década de 1950. Ahora, quiero refrescar la memoria de quienes todavía insisten, en su ignorancia, con el viejo argumento de la “barbarie” peronista.

Me refiero a la revista NORTE, publicación de Cultura Superior de la Comisión Provincial de Bellas Artes de Tucumán, Argentina. Eran miembros de dicho organismo: Enrique Zarlenga, Oscar E. Sarrulle, Juan Belcuore, Mario Cognatto, Manuel Gonzalo Casas, Manuel García Soriano y Miguel Herrera Figueroa. Estos tres últimos, a su vez, constituían la Comisión Directiva de NORTE.

El N° 1 apareció en el mes de octubre de 1951 y me resulta imposible resistir la tentación de citar con cierta extensión la declaración de propósitos ya que constituye un claro ejemplo de lucidez y compromiso del intelectual con su patria y con su pueblo. Al mismo tiempo, revela la maravillosa unidad de concepción de nuestro movimiento que permite encarar empresas de igual sentido y similar alcance, a un mismo tiempo, en Buenos Aires y Tucumán. Manifiesta, por otra parte, una muestra palpable de verdadero federalismo ya que se trata, nada menos, de una manifestación de potencialidades  intelectuales y artísticas de una provincia interior. Es, por otra parte, una demostración de que los altos valores académicos se perfilan en la patria toda cuando se da rienda suelta a la creatividad y se obra con fe en las propias virtualidades. Paso, entonces, a la cita prometida:

“Propósito quiere decir eso: pro-positum, lo que se pone antes de hacer la cosa. Lo que se envía por delante como intención, como deliberada voluntad creadora. El nuestro, en tal sentido, es comprender una causa. Servir desde el alto nivel que una cultura superior exige, la causa del pueblo profundo, del pueblo histórico, consubstancial a la revolución de la Argentina presente: la Argentina de Perón (…). Por eso no quisiéramos ser calificados de intelectuales, en el sentido que se da a esta palabra desde cierta actitud ilustrada. El intelectual que ha cerrado sus poros al mensaje tenso y sugestivo que la realidad pone en sus ojos cada mañana, para refugiarse en un mundo de abstracciones no reales, sino lógicas, nada tiene que ver con con este intento, con esta empresa que queremos llevar adelante. (…) Quisiéramos, con una actitud semejante, poner una brasa, un calor nuevo en la vida intelectual argentina cuya crisis parece insoluble porque los intelectuales andan como ciegos -como árboles- huérfanos de intuición social y política, exilados del mundo que pisan, tristes porque no entienden ya el lenguaje de las cosas mismas –  que siguen hablando sin embargo.”

De acuerdo a mi criterio, es clara la intervención de la pluma comprometida y lúcida del filósofo Manuel Gonzalo Casas nunca suficientemente vindicado. Tal como ocurrió con CULTURA, trataré de realizar  un muestreo en que se ponga de relieve la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. O como decía, Saúl Taborda, entre lo que “se piensa” y lo que “se vive”. De ahí la importancia de los “hechos de cultura”.

Desgraciadamente, solo cuento con dos números de la revista NORTE. Es que la “barbarie ilustrada” de la oligarquía se ha cuidado bien de hacer desaparecer de bibliotecas y regiones consagradas de la cultura, los vestigios de la verdadera luz del pueblo. Se registra en libros y estudios, con sumo cuidado, hasta el más decrépito flato tipográfico de las “élites” liberales y seudo-marxistas. Se inventan vanguardias y revoluciones artísticas, literarias y científicas cuyos protagonistas son figurones de la cultura oligárquica. Pero a las creaciones que los intelectuales comprometidos con el pueblo crean, junto a ese mismo pueblo que es co-autor y destinatario, se las sume deliberadamente en el olvido, o se las destina a la destrucción y el escarnio. En los dos números que atesoro se pueden encontrar valiosos ensayos filosóficos, jurídicos y literarios, poemas, cuentos, dibujos y comentarios de libros.

La lista de colaboradores es numerosa y calificada: Manuel Gonzalo Casas, Miguel Herrera Figueroa, Francisco J. Andrés Mulet, Fr. Mario José Petit de Murat, O.P.,Jorge W. Ábalos, Marcelo Amsler, Lino Eneas Spilimbergo, Nimio de Anquin, Manuel Juan Fossa, Norberto Antoni, Luis Cano, María Eugenia Valentié, Horacio C. Rodríguez, Adolfo Luis Valle, Diego F. Pró, Guillermo Orce Remis, Clímaco de la Peña, Alberto Urieta, Raúl Galán, Ignacio B. Anzoátegui, Tomás Eloy Martínez, Lorenzo Domínguez.

Tal como quedó en claro al comentar la revista CULTURA de La Plata, es necesario poner el acento en la amplitud de criterios con que se abren la páginas de NORTE. Sin discriminaciones políticas, ya que en la lista precedente figuran colaboradores notoriamente ajenos al movimiento peronista. Tampoco falta, como en el caso anterior, algún “buey corneta”, para seguir usando la denominación jauretcheana de los que se “dieron vuelta” y a lo mejor destruyeron NORTE, para borrar sus “huellas populistas”, sin saber que destruían su más alto merecimiento ante el pueblo y la patria.

2.- NORTE: los “hechos de cultura”

En apenas dos números, se pueden registrar numerosos “hechos de cultura” encarados por el gobierno de Tucumán:

1.- Escuela Infantil de Artes Plásticas.

2.- Biblioteca Infantil de Arte.

3.- Exposición de obras de niños tucumanos en el Instituto de Arquitectura de la Universidad Nacional de Tucumán.

4.- XI Salón de Artes Plásticas de Tucumán con un total de 86 obras entre pinturas, esculturas, dibujos y grabados. Posteriormente la exposición se trasladó a Monteros, cona auspicio de la Municipalidad de esa ciudad.

5.- Recitales de guitarra.

6.- Congreso de Historia: “Primer Congreso de Historia de los pueblos de la provincia de Tucumán”. Trata un temario de doce puntos en el que se exponen investigaciones sobre cultura de los pueblos autóctonos, historia eclesiástica, económica y social de los pueblos de la provincia: toponimia, señalamiento de lugares históricos, organización de archivos, historia social de la provincia, de la instrucción pública y de las instituciones.

7.- Segundo Salón de Artes Plásticas del Norte Argentino. La versión  anterior, 1950, se había realizado en Santiago del Estero.

8.- Se organiza un certamen poético a fin de editar La Primera Antología Poética de Tucumán. Son seleccionados: Raúl Galán, Guillermo Orce Remis, Tomás Eloy Martínez, Eduardo Joubin Colombres, Rogelio Arana, Emilio Rubio Hernández, Segundo M. Argañaraz, Carola Briones, Marina Briones, Emilio Carilla, Alma García, Odín Gómez Lucero, Oscar Emilio Sarrulle, Alfredo Roggiano, Horacio Jorge Becco, entre otros. Téngase en cuenta, que, comenzando por el primer premio, Raúl Galán y muchos de los que le siguieron no se tuvo en cuenta su militancia política sino su calidad artística. A nadie escapa que Raúl Galán y las hermanas Briones, por ejemplo, como integrantes del promocionado grupo poético La Carpa, sentaron posiciones netamente antiperonistas.

¿No constituye lo que estamos averiguando un mentís al remanido invento de la “segunda tiranía”? ¿Qué decir de los que gozaron del calor oficial y después del 55 se rasgaron sus vestiduras de castas vestales de la democracia desde una cátedra universitaria? ¿Será casual que el N° 8, última entrega de NORTE, apareciera en junio de 1955?

9.- Se organiza el Primer Certamen de Teatro Vocacional. El gobierno ofreció a los participantes las siguientes facilidades: “una sala de espectáculos con maquinaria teatral completa, utilería, luz eléctrica, personal de maquinistas, utileros, acomodadores, boleteros, entradas numeradas, programas y publicidad periodística y radiotelefónica, totalmente gratuitos. Además se les entregó el cincuenta por ciento del total bruto recaudado en concepto de ventas de localidades”. El cincuenta por ciento restante se lo reservó la Comisión Provincial de Bellas Artes para sufragar los gastos originados por el certamen. Se deben agregar a lo anterior los premios en efectivo otorgados a los conjuntos ganadores y las medallas de oro para los actores y las actrices.

10.- Por último, no se pueden dejar de lado las publicaciones auspiciadas por el Museo Folklórico Provincial de Tucumán con estudios tales como ¡La Víbora! de Ramón Alderete Nuñez que recoge las numerosa creencias sobre ofidios del norte argentino. Recordemos que, en ese mismo año, Tobías Rosemberg publicó, con el auspicio de la Sociedad Tucumana de Folklore, un libro de gran valor para los estudiosos del saber popular: El sapo. En el folklore y en la medicina (Ed. Periplo, Bs.As.). Tobías Rosemberg fue miembro de número del Primer Congreso Nacional de Folklore inaugurado el 10 de noviembre de 1949. Su lema: “Qué y cómo el pueblo piensa, siente, imagina y obra”.

Antes de concluir, es necesario redundar. El análisis de CULTURA y NORTE nos muestran un “contenido valorativo” impregnado de  una profunda “unidad de concepción” que logra, a la vez, “la forma” capaz de contenerlo. Es lo que señala F.A.Mulet en su artículo “Contenido sociológico de la tercera posición”: la capacidad del peronismo para llevar el cuadro estrictamente teórico de los valores al campo concreto de la realidad mediante “formas planificadas”. Es una vieja virtud justicialista que habrá que recobrar. Ante la duda individualista, ante la neo-burocracia tecnocrática y la híbridas propuestas de cierto progresismo, no abandonar nunca el norte de la justicia social y el fin último de la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación.

Como sostiene Mulet, la aplicación de la tercera posición en la Argentina tiene el enorme valor de servir de modelo a un mundo occidental en decadencia.

Un último dato: era gobernador de la Provincia de Tucumán Fernando P. Riera; vice-gobernador, Arturo del Río; y ministro de Gobierno, Justicia e Instrucción Pública, Estratón Lizondo.

Jorge Torres Roggero

Córdoba, 2 de marzo de 2018